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Fracturas por Estrés: Causas, Síntomas y Tratamiento Completo
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Fracturas por Estrés: Causas, Síntomas y Tratamiento Completo

Por Equipo Médico Consultorios24 · Actualizado el 26 de enero de 2026

Descubre todo sobre las fracturas por estrés: qué son, síntomas, diagnóstico y tratamiento. Guía médica completa para atletas y personas activas.

Las fracturas por estrés son lesiones ortopédicas comunes en personas activas, atletas y militares. A diferencia de las fracturas traumáticas que ocurren por un golpe o caída, estas lesiones se desarrollan gradualmente debido a esfuerzos repetitivos. Si eres corredor, practicas deportes de alto impacto o has incrementado recientemente tu nivel de actividad física, es fundamental conocer esta condición para prevenirla y tratarla adecuadamente.

¿Qué es una Fractura por Estrés?

Ilustración sobre ¿qué es una fractura por estrés?

Una fractura por estrés es una fisura microscópica en un hueso que se produce como resultado de un esfuerzo repetitivo y acumulativo. Se desarrolla en la corteza del hueso (la parte más externa y dura) cuando los músculos circundantes, fatigados por el uso excesivo, no pueden absorber el impacto adecuadamente.

A diferencia de una fractura completa, donde el hueso se rompe por completo, las fracturas por estrés comienzan como pequeñas grietas que pueden empeorar si no se tratan. Son especialmente comunes en los huesos que soportan peso, principalmente en las extremidades inferiores.

Huesos más afectados

Las zonas más vulnerables incluyen:

  • Metatarsianos del pie (especialmente el segundo y tercero)
  • Tibia (espinilla)
  • Peroné
  • Fémur (muslo)
  • Huesos del tarso (calcáneo y navicular)
  • Pelvis
  • En casos menos frecuentes: vértebras lumbares y costillas

Si experimentas dolor persistente en alguna de estas áreas tras aumentar tu actividad física, es importante consultar con un ortopedista especializado que pueda realizar una evaluación completa.

Causas de las Fracturas por Estrés

Las fracturas por estrés ocurren cuando hay un desequilibrio entre la carga que se aplica al hueso y su capacidad de reparación. El hueso es un tejido vivo que constantemente se renueva mediante un proceso llamado remodelación ósea. Cuando el estrés repetitivo supera la capacidad del hueso para repararse, se producen microfracturas.

Factores desencadenantes principales

Aumento súbito de actividad: El factor más común es incrementar demasiado rápido la intensidad, duración o frecuencia del ejercicio. Por ejemplo, un corredor que pasa de 20 a 50 kilómetros semanales en pocas semanas tiene alto riesgo.

Cambio de superficie de entrenamiento: Pasar de entrenar en pasto o pista a correr en asfalto o concreto aumenta el impacto en los huesos.

Calzado inadecuado: Zapatos deportivos gastados, sin soporte adecuado o no apropiados para la actividad específica no absorben correctamente el impacto.

Técnica deportiva deficiente: Una biomecánica incorrecta al correr, saltar o realizar movimientos repetitivos distribuye mal las fuerzas sobre los huesos.

Cambios en el equipo deportivo: Por ejemplo, esquiadores que cambian de botas o tenistas que modifican su raqueta sin adaptación gradual.

Factores de riesgo adicionales

Algunos factores aumentan la vulnerabilidad individual:

  • Densidad ósea baja u osteoporosis: Huesos más débiles son más susceptibles
  • Déficit nutricional: Especialmente bajo consumo de calcio y vitamina D
  • Trastornos menstruales: En mujeres atletas, la amenorrea disminuye la densidad ósea
  • Pie plano o pie cavo: Alteraciones biomecánicas que afectan la distribución del peso
  • Atrofia muscular: Músculos débiles no protegen adecuadamente los huesos
  • Discrepancia en longitud de piernas: Genera distribución asimétrica de cargas
  • Historia previa de fracturas por estrés: Indica mayor predisposición

Síntomas y Manifestaciones Clínicas

Ilustración sobre síntomas y manifestaciones clínicas

El síntoma característico de una fractura por estrés es el dolor localizado que presenta un patrón muy específico:

Evolución típica del dolor

Fase inicial: El dolor aparece durante o después de la actividad física, pero desaparece con el reposo. Muchas personas ignoran esta señal de alerta inicial.

Fase progresiva: El dolor comienza antes durante la actividad y tarda más tiempo en aliviarse después del ejercicio. La intensidad aumenta gradualmente.

Fase avanzada: El dolor persiste incluso en reposo, puede despertar durante la noche y se vuelve constante. En este punto, la fractura está más establecida.

Otros síntomas asociados

  • Dolor a la palpación: Sensibilidad específica al presionar sobre el hueso afectado
  • Hinchazón localizada: Inflamación leve a moderada en la zona
  • Dolor que empeora con actividad: Especialmente con actividades de alto impacto
  • Cojera: Para proteger la zona dolorosa
  • Enrojecimiento local: En algunos casos, principalmente en fracturas superficiales

A diferencia de otras lesiones deportivas que pueden presentar dolor difuso, las fracturas por estrés tienen un punto de dolor muy localizado y específico.

Diagnóstico de Fracturas por Estrés

El diagnóstico requiere una combinación de evaluación clínica e imágenes médicas. Es fundamental acudir con un especialista ante la sospecha de esta lesión.

Evaluación clínica

El ortopedista realizará:

  1. Historia clínica detallada: Preguntas sobre nivel de actividad, cambios recientes en entrenamiento, calzado utilizado y síntomas específicos
  2. Examen físico: Palpación cuidadosa para identificar el punto exacto de dolor
  3. Pruebas funcionales: Evaluar el dolor con movimientos específicos o apoyo del peso

Estudios de imagen

Radiografías simples: Son el primer estudio solicitado, pero tienen una limitación importante: las fracturas por estrés iniciales frecuentemente no son visibles en las radiografías durante las primeras 2-3 semanas. Solo cuando el hueso comienza su proceso de reparación (formación de callo óseo) la fractura se hace evidente.

Gammagrafía ósea: Altamente sensible para detectar fracturas por estrés tempranas. Muestra áreas de mayor actividad metabólica ósea donde está ocurriendo la lesión.

Resonancia Magnética (RM): El estándar de oro para diagnóstico temprano. Puede detectar fracturas por estrés en sus etapas más iniciales, incluso antes de que aparezcan síntomas severos. También muestra edema óseo y de tejidos blandos.

Tomografía Computarizada (TC): Útil para fracturas en ubicaciones complejas o para planificación quirúrgica en casos severos.

Si el dolor persiste después de varias semanas de reposo sin mejoría significativa, es importante realizar estudios avanzados incluso si las radiografías son normales.

Tratamiento de las Fracturas por Estrés

Ilustración sobre tratamiento de las fracturas por estrés

El tratamiento depende de la ubicación, severidad y características individuales del paciente. La mayoría se manejan conservadoramente, pero algunos casos requieren cirugía.

Tratamiento conservador

Reposo modificado: El principio fundamental es reducir la carga sobre el hueso afectado. Esto no significa inmovilidad completa, sino evitar las actividades que causaron la lesión. El tiempo de descanso varía según la ubicación:

  • Fracturas de metatarsianos: 6-8 semanas
  • Fracturas de tibia: 8-12 semanas
  • Fracturas de cadera o fémur: 12-16 semanas

Uso de muletas: En fracturas de extremidades inferiores, se recomienda usar muletas inicialmente para descargar completamente el peso. Gradualmente se aumenta la carga conforme disminuye el dolor.

Calzado especializado: Botas ortopédicas o zapatos de suela rígida pueden ser necesarios en fracturas del pie para limitar el movimiento y proteger la zona.

Inmovilización: En casos específicos puede ser necesario un yeso o férula, especialmente en fracturas de mayor riesgo.

Manejo del dolor: Analgésicos antiinflamatorios bajo supervisión médica para control de síntomas.

Rehabilitación progresiva

La fisioterapia es crucial para recuperar la función completa:

  1. Fase inicial: Ejercicios de rango de movimiento sin carga
  2. Fase intermedia: Fortalecimiento muscular progresivo
  3. Fase avanzada: Ejercicios de propiocepción y equilibrio
  4. Retorno al deporte: Programa gradual supervisado

Es fundamental no acelerar el proceso. Regresar a la actividad demasiado pronto es la causa más común de re-fractura.

Tratamiento quirúrgico

Algunas fracturas por estrés tienen alto riesgo de no consolidar o de progresar a fractura completa y requieren cirugía:

  • Fracturas del cuello femoral (cadera)
  • Fracturas del escafoides tarsiano
  • Fracturas de la base del quinto metatarsiano (fractura de Jones)
  • Fracturas de la rótula
  • Fracturas de la tibia anterior

La cirugía generalmente implica la colocación de tornillos, placas o clavos para estabilizar el hueso y permitir la consolidación.

Prevención de Fracturas por Estrés

La prevención es fundamental, especialmente para atletas y personas físicamente activas.

Estrategias de prevención efectivas

Regla del 10%: No aumentes más del 10% la distancia, intensidad o duración de tu entrenamiento cada semana. Este principio es especialmente importante para corredores.

Entrenamiento cruzado: Alterna actividades de alto impacto (correr, saltar) con actividades de bajo impacto (natación, ciclismo, elíptica). Esto reduce el estrés repetitivo en los mismos huesos.

Calzado adecuado: Reemplaza tus zapatos deportivos cada 500-800 kilómetros o cuando muestren desgaste. Asegúrate de usar calzado específico para tu actividad.

Superficie de entrenamiento: Varía las superficies. El pasto y las pistas de tierra son más amables con los huesos que el concreto.

Fortalecimiento muscular: Músculos fuertes absorben mejor el impacto y protegen los huesos. Incluye entrenamiento de fuerza 2-3 veces por semana.

Nutrición óptima: Consume suficiente calcio (1000-1300 mg diarios) y vitamina D (600-800 UI diarias). Mantén una ingesta calórica adecuada para tu nivel de actividad.

Biomecánica correcta: Considera una evaluación de tu técnica de carrera o movimiento deportivo con un especialista.

Días de descanso: Programa al menos 1-2 días completos de descanso por semana para permitir la recuperación ósea.

Para deportistas que presentan dolor de rodilla, dolor de cadera o dolor en otras articulaciones, es importante descartar fracturas por estrés antes de continuar con el entrenamiento intenso.

¿Cuándo Consultar con un Ortopedista?

Es crucial buscar atención médica especializada si presentas:

  • Dolor localizado en un hueso que persiste más de una semana
  • Dolor que empeora progresivamente con la actividad
  • Dolor que no mejora con reposo de 2-3 días
  • Hinchazón localizada sobre un hueso
  • Dolor que interfiere con actividades diarias
  • Historia de fracturas por estrés previas
  • Síntomas que aparecen después de incrementar significativamente tu actividad física

No ignores el dolor óseo. Las fracturas por estrés detectadas tempranamente se recuperan mucho más rápido que aquellas que progresan a fracturas completas.


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Preguntas Frecuentes sobre Fracturas por Estrés

¿Cuánto tiempo tarda en sanar una fractura por estrés?

El tiempo de recuperación varía según la ubicación y severidad, pero generalmente oscila entre 6 y 12 semanas. Las fracturas de metatarsianos suelen sanar en 6-8 semanas, mientras que las fracturas de cadera o fémur pueden requerir 12-16 semanas. Es fundamental respetar los tiempos de recuperación para evitar complicaciones o re-fractura.

¿Puedo caminar con una fractura por estrés?

Depende de la ubicación y severidad. En fracturas leves de metatarsianos, es posible caminar con calzado de protección, aunque generalmente se recomienda limitar la carga inicial. Sin embargo, en fracturas de tibia, fémur o cadera, se debe evitar apoyar peso y usar muletas. Tu ortopedista determinará el nivel de actividad permitido según tu caso específico.

¿Las fracturas por estrés aparecen en las radiografías?

No siempre, especialmente en las primeras 2-3 semanas. Las radiografías iniciales frecuentemente son normales porque las fracturas por estrés son fisuras microscópicas. Solo cuando el hueso comienza a formar callo óseo (tejido de reparación) la fractura se hace visible. Por eso, si la sospecha clínica es alta, se solicitan estudios más sensibles como resonancia magnética o gammagrafía ósea.

¿Puedo prevenir las fracturas por estrés si ya tuve una?

Sí, definitivamente. De hecho, es crucial implementar estrategias preventivas porque tener una fractura por estrés previa aumenta el riesgo de desarrollar otra. Las medidas clave incluyen: incrementar la actividad muy gradualmente (regla del 10%), mantener una nutrición adecuada con suficiente calcio y vitamina D, usar calzado apropiado, realizar entrenamiento cruzado, y fortalecer la musculatura. También es recomendable hacerte una evaluación de densidad ósea si has tenido múltiples fracturas por estrés.

¿Las fracturas por estrés son graves?

Si se detectan y tratan tempranamente, generalmente tienen excelente pronóstico y recuperación completa. Sin embargo, si se ignoran y se continúa con la actividad que las causó, pueden progresar a fracturas completas que requieren cirugía y tienen tiempos de recuperación mucho más prolongados. Algunas ubicaciones, como el cuello femoral, son consideradas de alto riesgo y requieren atención inmediata por el peligro de complicaciones graves como necrosis avascular.


Fuentes consultadas:

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