
Dolor de Rodilla: Causas, Síntomas y Cuándo Consultar al Ortopedista
Descubre las causas más comunes del dolor de rodilla, sus síntomas, opciones de tratamiento y cuándo es necesario consultar a un especialista en ortopedia.
El dolor de rodilla es una de las molestias musculoesqueléticas más comunes que afecta a personas de todas las edades. Desde atletas jóvenes hasta adultos mayores, millones de personas experimentan este tipo de dolor cada año. La rodilla, siendo la articulación más grande del cuerpo, soporta una cantidad significativa de tensión durante las actividades diarias como caminar, subir escaleras, correr o simplemente estar de pie.
Entender las causas, reconocer los síntomas y saber cuándo buscar ayuda profesional puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y una lesión crónica que afecte tu calidad de vida. Si el dolor de rodilla persiste, consultar con un ortopedista especializado es fundamental. Este artículo te proporcionará información completa basada en fuentes médicas confiables para que puedas tomar decisiones informadas sobre tu salud.
¿Qué es el dolor de rodilla?

El dolor de rodilla es cualquier molestia o incomodidad que se siente en la articulación de la rodilla o sus alrededores. Puede presentarse en diferentes áreas: en la parte frontal (anterior), posterior (detrás de la rodilla), lateral (a los lados) o en el interior de la articulación. La intensidad puede variar desde una molestia leve hasta un dolor agudo e incapacitante.
La articulación de la rodilla es compleja y está formada por huesos (fémur, tibia y rótula), cartílagos (meniscos), ligamentos, tendones y bolsas llenas de líquido (bursas). Cualquiera de estas estructuras puede ser la fuente del dolor, lo que explica por qué existen tantas causas posibles.
Síntomas comunes del dolor de rodilla
Los síntomas pueden variar considerablemente dependiendo de la causa subyacente. Es importante prestar atención a las características específicas del dolor para ayudar a tu médico a identificar el problema. Los síntomas más frecuentes incluyen:
Dolor e incomodidad
- Dolor agudo: Un dolor punzante y repentino, a menudo asociado con lesiones agudas
- Dolor sordo: Una molestia constante que puede indicar problemas crónicos como la artrosis
- Dolor al movimiento: Dolor que empeora al doblar, estirar o poner peso sobre la rodilla
- Dolor en reposo: Molestias que persisten incluso cuando no estás usando la rodilla, lo cual puede ser señal de inflamación o lesión significativa
- Dolor nocturno: Dolor que interrumpe el sueño, común en casos de artritis o lesiones graves
Hinchazón y rigidez
- Hinchazón visible: La rodilla puede aparecer más grande de lo normal debido a la acumulación de líquido (derrame articular)
- Hinchazón rápida: Si la rodilla se hincha inmediatamente después de una lesión, puede indicar un problema grave como ruptura de ligamentos o fractura
- Rigidez matutina: Dificultad para mover la rodilla después de períodos de inactividad, especialmente al levantarse por la mañana
- Amplitud de movimiento reducida: Incapacidad para doblar o estirar completamente la rodilla
Inestabilidad y debilidad
- Sensación de que la rodilla "cede": La rodilla se siente inestable, como si fuera a fallar al soportar tu peso
- Bloqueo articular: La rodilla se "traba" en una posición y es difícil moverla
- Chasquidos o crujidos: Sonidos al mover la rodilla, que pueden o no estar acompañados de dolor
- Debilidad muscular: Dificultad para mantener el control de la pierna
Síntomas adicionales
- Enrojecimiento y calor: La piel alrededor de la rodilla puede estar caliente al tacto y enrojecida, lo que sugiere inflamación
- Sensación de rozamiento: Una sensación de fricción o raspado dentro de la articulación al moverla
- Incapacidad para soportar peso: Dolor tan intenso que no puedes apoyar la pierna afectada
Causas principales del dolor de rodilla

El dolor de rodilla puede tener múltiples orígenes. Comprender la causa es fundamental para recibir el tratamiento adecuado.
Lesiones agudas
Lesiones de ligamentos: Los ligamentos son bandas de tejido que conectan los huesos. La rodilla tiene cuatro ligamentos principales:
- Ligamento cruzado anterior (LCA): Una de las lesiones más comunes en deportes que involucran cambios bruscos de dirección
- Ligamento cruzado posterior (LCP): Menos común, suele ocurrir por impactos directos
- Ligamentos colaterales: Lesiones por golpes laterales
Desgarros de menisco: Los meniscos son cartílagos en forma de C que actúan como amortiguadores. Pueden desgarrarse con movimientos de torsión, especialmente si la rodilla está doblada y soportando peso.
Fracturas: Los huesos de la rodilla pueden fracturarse durante caídas o accidentes. Las personas con osteoporosis tienen mayor riesgo.
Luxación de rótula: La rótula puede salirse de su posición normal, causando dolor intenso e inestabilidad.
Lesiones por sobrecarga
Tendinitis rotuliana: Inflamación del tendón rotuliano, común en atletas que saltan frecuentemente (por eso se conoce como "rodilla del saltador").
Síndrome de la banda iliotibial: La banda iliotibial es un tejido que va desde la cadera hasta la rodilla. Cuando se inflama por fricción repetida, causa dolor en la parte externa de la rodilla, especialmente en corredores.
Bursitis: Inflamación de las bursas (pequeñas bolsas de líquido) que amortiguan la articulación. Puede resultar de arrodillarse frecuentemente o de un golpe directo.
Síndrome de dolor patelofemoral: También llamado "rodilla del corredor", causa dolor alrededor de la rótula, especialmente al subir escaleras o estar sentado largo tiempo.
Condiciones degenerativas
Osteoartritis (gonartrosis): El "desgaste" del cartílago articular que ocurre con el tiempo. Es la forma más común de artritis en la rodilla y típicamente afecta a personas mayores de 50 años.
Artritis reumatoide: Una enfermedad autoinmune que causa inflamación crónica de las articulaciones.
Condromalacia rotuliana: Ablandamiento y deterioro del cartílago bajo la rótula, común en personas jóvenes y activas.
Factores de riesgo
Ciertos factores aumentan la probabilidad de desarrollar dolor de rodilla:
- Exceso de peso: Cada kilogramo adicional pone presión extra sobre las articulaciones, acelerando el desgaste
- Falta de flexibilidad muscular: Los músculos tensos aumentan la tensión sobre la rodilla
- Debilidad muscular: Los músculos débiles no soportan adecuadamente la articulación
- Deportes de alto impacto: Actividades como fútbol, baloncesto o esquí incrementan el riesgo de lesiones
- Lesiones previas: Una lesión anterior aumenta el riesgo de lesionarse nuevamente
- Edad: El desgaste articular natural aumenta con los años
- Ciertos trabajos: Ocupaciones que requieren arrodillarse frecuentemente o cargar peso
Diagnóstico del dolor de rodilla
Un diagnóstico preciso es esencial para determinar el tratamiento más efectivo. El proceso diagnóstico generalmente incluye:
Evaluación clínica
Historial médico: Tu ortopedista te preguntará sobre:
- Cuándo comenzó el dolor
- Qué actividades lo empeoran o mejoran
- Si hubo una lesión específica
- Lesiones previas de rodilla
- Tu nivel de actividad física
Examen físico: El médico evaluará:
- La amplitud de movimiento de tu rodilla
- Inflamación, sensibilidad al tacto y calor
- Estabilidad de los ligamentos
- Sensibilidad y fuerza muscular
- Alineación de la pierna
Pruebas de imagen
Radiografías: Útiles para detectar fracturas, artritis y problemas óseos.
Resonancia magnética (RM): Proporciona imágenes detalladas de tejidos blandos como ligamentos, tendones, cartílagos y meniscos. Es especialmente útil para diagnosticar desgarros y lesiones de ligamentos.
Tomografía computarizada (TC): Combina rayos X desde diferentes ángulos para crear imágenes tridimensionales, útil en casos complejos.
Ecografía: Permite visualizar tejidos blandos en tiempo real y puede usarse para guiar inyecciones.
Pruebas de laboratorio
Análisis de sangre: Pueden ayudar a identificar artritis reumatoide u otras condiciones inflamatorias.
Artrocentesis (aspiración articular): Se extrae líquido de la rodilla para analizarlo y detectar infecciones, gota o inflamación.
Tratamiento del dolor de rodilla

El tratamiento depende de la causa, gravedad y tu estado de salud general. Las opciones incluyen:
Tratamiento conservador
Reposo y modificación de actividades: Evita actividades que agraven el dolor. El reposo no significa inmovilidad total; mantenerse activo dentro de los límites del dolor es importante.
Aplicación de hielo: Durante las primeras 48-72 horas después de una lesión, aplica hielo durante 15-20 minutos cada 2-3 horas para reducir la inflamación.
Elevación: Mantén la rodilla elevada por encima del nivel del corazón para reducir la hinchazón.
Compresión: Una venda elástica puede ayudar a controlar la hinchazón, pero no debe estar demasiado apretada.
Medicamentos:
- Analgésicos: Acetaminofén para el dolor
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): Ibuprofeno o naproxeno para dolor e inflamación
- Analgésicos tópicos: Cremas o geles que se aplican directamente sobre la piel
Fisioterapia y rehabilitación
Un fisioterapeuta puede diseñar un programa personalizado que incluya:
- Ejercicios de fortalecimiento: Especialmente de los músculos del muslo (cuádriceps e isquiotibiales)
- Ejercicios de estiramiento: Para mejorar la flexibilidad
- Entrenamiento del equilibrio: Para prevenir caídas y mejorar la estabilidad
- Técnicas de terapia manual: Masaje y movilización articular
Inyecciones
Corticosteroides: Pueden reducir la inflamación y proporcionar alivio temporal.
Ácido hialurónico: Lubrica la articulación y puede aliviar el dolor de la osteoartritis.
Plasma rico en plaquetas (PRP): Terapia regenerativa que puede ayudar en lesiones de tendones y ligamentos.
Dispositivos de apoyo
- Rodilleras o soportes: Proporcionan estabilidad y pueden reducir el dolor
- Plantillas ortopédicas: Corrigen problemas de alineación
- Muletas o bastón: Reducen la carga sobre la rodilla durante la recuperación
Cirugía
Cuando los tratamientos conservadores no son efectivos, puede ser necesaria la cirugía:
Artroscopia: Cirugía mínimamente invasiva para reparar o remover tejido dañado, como desgarros de menisco o fragmentos de cartílago.
Reemplazo parcial de rodilla: Reemplaza solo la parte dañada de la rodilla.
Reemplazo total de rodilla: Se reemplaza toda la articulación con una prótesis artificial, generalmente en casos de artritis severa.
Osteotomía: Corte y realineación de los huesos para redistribuir el peso fuera del área dañada.
Reconstrucción de ligamentos: Especialmente para lesiones del LCA, usando injertos de tendones.
Cuándo consultar al ortopedista
No todos los dolores de rodilla requieren atención médica inmediata. Sin embargo, debes consultar a un ortopedista si experimentas:
Señales de alerta que requieren atención urgente
- Dolor intenso repentino después de una lesión
- Incapacidad para soportar peso sobre la pierna afectada
- Deformidad visible de la rodilla o la pierna
- Hinchazón significativa, especialmente si aparece rápidamente
- Sensación de que la rodilla está "fuera de lugar"
- Fiebre junto con dolor de rodilla, enrojecimiento y calor (puede indicar infección)
Situaciones que requieren evaluación médica
- Dolor persistente que dura más de una semana a pesar del tratamiento casero
- Dolor constante que aparece incluso en reposo o durante la noche
- Hinchazón que no mejora después de 2-3 días
- Rigidez que limita significativamente tu movilidad
- Sensación de bloqueo o incapacidad para mover completamente la rodilla
- Inestabilidad recurrente o sensación de que la rodilla "cede"
- Dolor que interfiere con tus actividades diarias o calidad de vida
Importancia del diagnóstico temprano
Consultar a un especialista a tiempo puede prevenir complicaciones a largo plazo. Algunas lesiones, si no se tratan adecuadamente, pueden empeorar progresivamente y llevar a problemas crónicos como artritis prematura. Cuanto antes se inicie el tratamiento apropiado, mayor es la probabilidad de una recuperación completa y más rápida.
Prevención del dolor de rodilla
Si bien no todas las causas de dolor de rodilla son prevenibles, puedes reducir tu riesgo siguiendo estas recomendaciones:
- Mantén un peso saludable: Reduce la carga sobre tus articulaciones
- Fortalece tus músculos: Especialmente cuádriceps e isquiotibiales para dar soporte a la rodilla
- Mantén la flexibilidad: Estira regularmente antes y después del ejercicio
- Aumenta la intensidad gradualmente: No incrementes bruscamente tu nivel de actividad física
- Usa calzado adecuado: Zapatos con buen soporte y amortiguación
- Técnica correcta: Aprende la forma apropiada para tus actividades deportivas
- Varía tus ejercicios: Alterna actividades de alto impacto con otras de bajo impacto
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Preguntas frecuentes
¿Cuándo debo aplicar hielo y cuándo calor?
Aplica hielo durante las primeras 48-72 horas después de una lesión aguda o cuando haya inflamación visible. El hielo ayuda a reducir la hinchazón y el dolor. El calor es más apropiado para rigidez crónica o antes de hacer ejercicios de estiramiento, ya que ayuda a relajar los músculos y aumentar la flexibilidad. Nunca apliques hielo o calor directamente sobre la piel; usa siempre una toalla como barrera.
¿El ejercicio es bueno o malo para el dolor de rodilla?
Depende del tipo y la intensidad del ejercicio, así como de la causa del dolor. En general, el ejercicio moderado y apropiado es beneficioso porque fortalece los músculos que soportan la rodilla y mantiene la flexibilidad. Evita actividades de alto impacto como correr o saltar si tienes dolor activo. Ejercicios de bajo impacto como natación, ciclismo o caminatas suaves suelen ser seguros. Consulta con tu médico o fisioterapeuta para un plan personalizado.
¿Debo usar una rodillera?
Las rodilleras pueden ser útiles en ciertas situaciones, como proporcionar soporte después de una lesión o durante la práctica deportiva si tienes inestabilidad. Sin embargo, el uso prolongado de rodilleras sin necesidad médica puede debilitar los músculos de la pierna. Consulta con tu ortopedista sobre si necesitas una rodillera y qué tipo sería más apropiado para tu condición.
¿Los suplementos como glucosamina y condroitina ayudan?
La evidencia científica sobre estos suplementos es mixta. Algunos estudios sugieren que pueden proporcionar alivio leve del dolor en personas con osteoartritis, mientras que otros no encuentran beneficios significativos. Son generalmente seguros, pero su efectividad varía entre individuos. Habla con tu médico antes de tomar cualquier suplemento, especialmente si estás tomando otros medicamentos.
¿El dolor de rodilla siempre significa que necesitaré cirugía?
No. La mayoría de los casos de dolor de rodilla mejoran con tratamiento conservador, que incluye fisioterapia, medicamentos, pérdida de peso y modificación de actividades. La cirugía generalmente se considera solo cuando los tratamientos no quirúrgicos no han proporcionado alivio adecuado después de varios meses, o en casos de lesiones graves como rupturas completas de ligamentos o fracturas.
Fuentes consultadas:
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Equipo Médico Consultorios24
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