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Ciática: Causas, Síntomas y Tratamiento Completo del Dolor del Nervio Ciático
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Ciática: Causas, Síntomas y Tratamiento Completo del Dolor del Nervio Ciático

Por Equipo Médico Consultorios24 · Actualizado el 26 de enero de 2026

Guía completa sobre la ciática: qué es, causas, síntomas, diagnóstico y tratamientos efectivos. Aprende cuándo consultar a un ortopedista especialista.

La ciática es una condición dolorosa que afecta a millones de personas cada año. Si alguna vez has experimentado un dolor punzante que recorre desde la parte baja de tu espalda hasta el pie, es posible que hayas sufrido un episodio de ciática. Aunque puede ser muy incómoda, la buena noticia es que la mayoría de los casos se resuelven con tratamiento conservador y tiempo.

¿Qué es la ciática?

Ilustración sobre ¿qué es la ciática?

La ciática no es una enfermedad en sí misma, sino un conjunto de síntomas causados por la irritación o compresión del nervio ciático. Este nervio es el más largo y grueso del cuerpo humano, extendiéndose desde la parte baja de la columna vertebral (región lumbar) a través de las caderas y glúteos, bajando por cada pierna hasta llegar al pie.

Cuando este nervio se comprime o irrita, produce un dolor característico que sigue su trayecto, afectando principalmente un lado del cuerpo. Según MedlinePlus, la ciática ocurre cuando hay presión o daño al nervio ciático, el cual comienza en la región lumbar y baja por la parte posterior de cada pierna.

El término médico para la ciática es radiculopatía lumbar, que describe la irritación de las raíces nerviosas que forman el nervio ciático en la columna lumbar. Si bien puede presentarse a cualquier edad, es más común en personas entre 30 y 50 años, especialmente en aquellos con trabajos que requieren levantar objetos pesados o permanecer sentados por períodos prolongados.

Causas de la ciática

La ciática se produce cuando el nervio ciático se comprime o irrita en algún punto de su recorrido. Las causas más frecuentes incluyen:

Hernia de disco lumbar

Esta es la causa más común de ciática. Los discos intervertebrales actúan como amortiguadores entre las vértebras de la columna. Cuando el material interno del disco (núcleo pulposo) se sale o protruye a través de una grieta en el anillo exterior, puede comprimir las raíces nerviosas que forman el nervio ciático. La hernia de disco lumbar es responsable de aproximadamente el 90% de los casos de ciática.

Estenosis espinal lumbar

El estrechamiento del canal espinal en la región lumbar puede ejercer presión sobre el nervio ciático. Esta condición es más común en personas mayores de 60 años debido al desgaste natural de la columna vertebral con el tiempo.

Espondilolistesis

Ocurre cuando una vértebra se desplaza sobre la vértebra inferior, pudiendo comprimir las raíces nerviosas. Esto puede ser el resultado de una fractura por estrés, degeneración discal o un defecto congénito.

Síndrome piriforme

El músculo piriforme, ubicado en los glúteos cerca del nervio ciático, puede inflamarse o contraerse excesivamente, comprimiendo el nervio. Aunque menos común que la hernia discal, esta causa puede generar síntomas similares.

Espolones óseos

El crecimiento excesivo de hueso (osteofitos) en la columna vertebral puede estrechar el espacio por donde pasan los nervios, provocando compresión. Esto suele estar asociado con la artrosis de columna.

Tumores o quistes

En raras ocasiones, un tumor o quiste en la columna vertebral puede comprimir el nervio ciático.

Traumatismos

Las lesiones en la espalda baja o pelvis, como las que pueden ocurrir en accidentes automovilísticos o caídas, pueden dañar directamente el nervio ciático.

Factores de riesgo

Según Mayo Clinic, varios factores aumentan el riesgo de desarrollar ciática:

  • Edad: Más común entre los 20 y 50 años, especialmente en la cuarta década de vida
  • obesidad: El exceso de peso aumenta la presión sobre la columna vertebral
  • Ocupación: Trabajos que requieren levantar cargas pesadas, girar la espalda o conducir por largos períodos
  • Sedentarismo: Permanecer sentado durante períodos prolongados debilita los músculos de la espalda
  • Diabetes: Esta condición aumenta el riesgo de daño nervioso

Síntomas de la ciática

Ilustración sobre síntomas de la ciática

El síntoma característico de la ciática es el dolor que se irradia desde la parte baja de la espalda hacia una o ambas piernas, siguiendo el trayecto del nervio ciático. Sin embargo, la presentación puede variar considerablemente entre personas.

Dolor irradiado

El dolor ciático típicamente afecta solo un lado del cuerpo y se extiende desde la región lumbar, pasando por el glúteo, la parte posterior del muslo y la pantorrilla, pudiendo llegar hasta el pie. Mayo Clinic describe que el dolor sigue el trayecto del nervio ciático, desde la parte baja de la espalda hasta los glúteos y la zona posterior de los muslos y las pantorrillas.

La intensidad varía desde una molestia leve hasta un dolor severo e incapacitante. Muchos pacientes lo describen como una sensación de quemazón, punzada o descarga eléctrica que baja por la pierna.

Otros síntomas comunes

Hormigueo y entumecimiento: Sensación de "hormigueo" o "alfileres y agujas" en la pierna o pie afectado, que puede ir acompañada de áreas de entumecimiento.

Debilidad muscular: Pérdida de fuerza en la pierna o pie afectado, que puede dificultar caminar o estar de pie.

Dolor que empeora con ciertos movimientos: El dolor suele intensificarse al toser, estornudar, reír o hacer esfuerzos. También puede agravarse al estar sentado durante períodos prolongados.

Dolor nocturno: Muchas personas experimentan un aumento del dolor durante la noche o al intentar levantarse después de estar sentado.

Dificultad para controlar la vejiga o intestinos: Este es un síntoma de alarma que requiere atención médica inmediata, ya que puede indicar síndrome de cauda equina, una complicación seria.

Variaciones en la presentación

Es importante destacar que no todas las personas con ciática experimentan todos estos síntomas. Algunos pueden tener principalmente dolor, mientras que otros sufren más de entumecimiento o debilidad. La ubicación exacta del dolor también puede variar dependiendo de qué raíz nerviosa esté afectada.

Diagnóstico de la ciática

El diagnóstico de la ciática comienza con una evaluación completa por parte de un ortopedista especializado o médico especialista en columna. El proceso diagnóstico incluye varios pasos importantes.

Historia clínica

El médico realizará preguntas detalladas sobre:

  • Cuándo comenzó el dolor
  • Dónde se localiza exactamente
  • Qué tipo de sensación experimenta (punzante, quemazón, etc.)
  • Qué actividades empeoran o mejoran los síntomas
  • Si ha habido lesiones recientes
  • Antecedentes médicos relevantes

Examen físico

Durante el examen físico, el médico evaluará:

Prueba de elevación de la pierna recta (test de Lasègue): El paciente se acuesta boca arriba mientras el médico levanta lentamente la pierna afectada. Si esto reproduce el dolor ciático cuando la pierna está a 30-70 grados, sugiere ciática.

Evaluación neurológica: Se prueba la fuerza muscular, los reflejos tendinosos y la sensibilidad en diferentes áreas de las piernas y pies para identificar qué raíz nerviosa está afectada.

Evaluación de la marcha: El médico observa cómo camina el paciente y puede pedirle que camine de puntillas o talones para evaluar la función muscular.

Palpación: El especialista examina áreas específicas de la espalda baja y glúteos en busca de puntos sensibles o espasmos musculares.

Según la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS), la ciática es principalmente un diagnóstico clínico, lo que significa que un historial completo y examen físico son fundamentales para una evaluación y diagnóstico completos.

Estudios de imagen

Aunque muchos casos de ciática pueden diagnosticarse solo con el examen clínico, a veces se requieren estudios de imagen:

Radiografías: Pueden mostrar cambios óseos como espolones, fracturas o desalineación vertebral (espondilolistesis).

Resonancia magnética (RM): Es el estudio de imagen de elección para la ciática. Proporciona imágenes detalladas de los tejidos blandos, incluyendo discos, nervios y ligamentos. Es especialmente útil para identificar hernias discales y estenosis espinal.

Tomografía computarizada (TC): Puede utilizarse si la RM está contraindicada. A veces se combina con un mielograma (inyección de contraste en el canal espinal) para mejor visualización.

Electromiografía (EMG) y estudios de conducción nerviosa: Estos estudios miden la actividad eléctrica de los músculos y nervios. Pueden ayudar a confirmar qué nervio está afectado y la severidad del daño.

Es importante destacar que las imágenes generalmente no se solicitan en la primera visita, a menos que haya síntomas de alarma. Si el dolor persiste por más de 6-8 semanas sin mejoría con tratamiento conservador, entonces se justifica realizar estudios de imagen.

Tratamiento de la ciática

Ilustración sobre tratamiento de la ciática

La buena noticia es que aproximadamente el 80-90% de las personas con ciática mejoran con el tiempo sin necesidad de cirugía. El tratamiento se enfoca inicialmente en métodos conservadores, reservando la cirugía para casos específicos.

Tratamiento conservador (no quirúrgico)

Este es el primer enfoque para la mayoría de los pacientes con ciática y incluye múltiples estrategias:

Medicamentos

Analgésicos de venta libre: El paracetamol puede ayudar con el dolor leve a moderado.

Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): Medicamentos como ibuprofeno o naproxeno pueden reducir tanto el dolor como la inflamación. Sin embargo, es importante tener en cuenta que, según investigaciones recientes, hay evidencia limitada de beneficio y ciertos riesgos asociados con el uso de AINEs en ciática.

Relajantes musculares: Pueden prescribirse para aliviar espasmos musculares asociados.

Medicamentos neuropáticos: Para dolor severo o persistente, pueden utilizarse medicamentos como gabapentina, pregabalina, duloxetina o nortriptilina, que específicamente tratan el dolor nervioso.

Corticosteroides orales: En algunos casos, un ciclo corto de esteroides orales puede reducir la inflamación alrededor del nervio.

Fisioterapia

Un programa de fisioterapia personalizado es uno de los pilares del tratamiento conservador. Incluye:

  • Ejercicios de estiramiento: Para mejorar la flexibilidad de la espalda baja y piernas
  • Ejercicios de fortalecimiento: Especialmente para los músculos del core (abdomen y espalda baja)
  • Terapia manual: Técnicas de movilización y manipulación realizadas por el fisioterapeuta
  • Modalidades físicas: Ultrasonido, estimulación eléctrica o terapia de calor/frío

Modificación de actividades

Es fundamental aprender a modificar las actividades diarias para evitar empeorar los síntomas:

  • Evitar estar sentado por períodos prolongados
  • Usar técnicas adecuadas al levantar objetos
  • Mantener una buena postura
  • Alternar entre actividades para no sobrecargar la espalda

Terapias complementarias

Quiropráctica: Algunos pacientes encuentran alivio con ajustes quiroprácticos, aunque la evidencia sobre su efectividad es mixta.

Acupuntura: Puede ayudar a controlar el dolor en algunos pacientes.

Masaje terapéutico: Puede reducir la tensión muscular y mejorar la circulación.

Yoga: Ciertos ejercicios de yoga pueden mejorar la flexibilidad y fortalecer la espalda.

Aplicación de calor y frío

La terapia de calor local, como una bolsa de agua caliente, puede reducir momentáneamente la incomodidad, según Mayo Clinic. El frío puede aplicarse en las primeras 48-72 horas para reducir la inflamación.

Inyecciones epidurales de esteroides

Para algunos pacientes con dolor severo que no responde a otros tratamientos, las inyecciones epidurales de corticosteroides pueden proporcionar alivio temporal. Estas inyecciones depositan medicamento antiinflamatorio potente directamente alrededor de las raíces nerviosas afectadas.

Sin embargo, es importante mencionar que la evidencia reciente sugiere que las inyecciones epidurales de esteroides tienen un beneficio limitado en ciática y deben considerarse cuidadosamente.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía generalmente se considera cuando:

  • El dolor severo no mejora después de 6-12 semanas de tratamiento conservador adecuado
  • Existe debilidad muscular progresiva
  • Hay pérdida de control de vejiga o intestinos (emergencia quirúrgica)
  • El dolor es tan severo que interfiere significativamente con la calidad de vida

Según investigaciones comparativas, tanto el tratamiento conservador como la cirugía de disco son opciones relevantes para pacientes con ciática de al menos seis semanas de duración. La intervención quirúrgica proporciona alivio más rápido de los síntomas comparado con el tratamiento conservador, pero no se encuentran grandes diferencias en la tasa de éxito después de uno o dos años de seguimiento.

Tipos de cirugía

Discectomía/Microdiscectomía: Remoción de la porción del disco herniado que está comprimiendo el nervio. La microdiscectomía utiliza técnicas mínimamente invasivas con una incisión más pequeña.

Laminectomía: Remoción de parte del hueso (lámina) de la vértebra para crear más espacio para los nervios. Se usa principalmente en casos de estenosis espinal.

Foraminotomía: Ampliación de la abertura (foramen) por donde sale el nervio de la columna vertebral.

Fusión espinal: En casos de inestabilidad vertebral, puede ser necesario fusionar dos o más vértebras. Esto es menos común para ciática simple.

Tiempo de recuperación

La mayoría de las personas con ciática aguda experimentan mejoría en las primeras semanas. Sin embargo, la recuperación completa puede tomar varios meses. Es fundamental seguir las recomendaciones médicas y participar activamente en el programa de rehabilitación para optimizar la recuperación.

Cuándo consultar a un ortopedista

Es importante buscar atención médica especializada en ciertas situaciones. Debes consultar con un ortopedista en Ciudad de México u otra ciudad si experimentas:

Señales de alarma (requieren atención inmediata)

  • Pérdida de control de vejiga o intestinos: Esto puede indicar síndrome de cauda equina, una emergencia médica que requiere cirugía inmediata
  • Debilidad progresiva en las piernas: Especialmente si empeora rápidamente
  • Entumecimiento en el área genital o rectal (anestesia en silla de montar)
  • Dolor intenso que aparece después de un traumatismo severo
  • Síntomas en ambas piernas simultáneamente

Situaciones que requieren evaluación pronta

  • Dolor que persiste más de una semana sin mejoría
  • Dolor tan severo que interfiere con las actividades diarias
  • Síntomas que empeoran progresivamente a pesar del reposo y medidas de autocuidado
  • Dolor acompañado de fiebre, escalofríos o pérdida de peso inexplicable
  • Historial de cáncer u osteoporosis
  • Uso de medicamentos esteroides a largo plazo
  • Antecedentes de ciática recurrente

Cuándo considerar una segunda opinión

Si has estado en tratamiento por varias semanas sin mejoría significativa, o si te han recomendado cirugía, puede ser prudente buscar una segunda opinión de otro especialista en columna.


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Prevención de la ciática

Aunque no todos los casos de ciática pueden prevenirse, hay medidas que pueden reducir significativamente el riesgo:

Mantén una postura correcta

  • Al sentarte, mantén la espalda recta y los pies apoyados en el suelo
  • Usa sillas con buen soporte lumbar
  • Toma descansos frecuentes si trabajas sentado por períodos prolongados
  • Al estar de pie, distribuye el peso uniformemente en ambos pies

Fortalece los músculos del core

Los músculos del abdomen y la espalda baja son fundamentales para soportar la columna vertebral. Un core fuerte reduce el estrés en la región lumbar. Mayo Clinic y expertos en medicina deportiva enfatizan la importancia de fortalecer los músculos del torso para prevención a largo plazo.

Usa técnicas adecuadas para levantar objetos

  • Dobla las rodillas, no la espalda
  • Mantén la carga cerca del cuerpo
  • Evita girar mientras levantas
  • Pide ayuda para objetos muy pesados

Mantén un peso saludable

El exceso de peso aumenta la presión sobre la columna vertebral, incrementando el riesgo de hernia discal y ciática.

Haz ejercicio regularmente

La actividad física regular mantiene la espalda fuerte y flexible. Ejercicios de bajo impacto como caminar, nadar o yoga son particularmente beneficiosos.

Evita el sedentarismo

Estar sentado por períodos prolongados aumenta la presión en los discos intervertebrales. Levántate y muévete cada 30-60 minutos.

Controla condiciones médicas subyacentes

Si tienes diabetes, es importante mantenerla bien controlada para reducir el riesgo de daño nervioso.

Preguntas frecuentes sobre la ciática

¿La ciática siempre requiere cirugía?

No, la mayoría de los casos de ciática (80-90%) mejoran con tratamiento conservador sin necesidad de cirugía. El reposo moderado, medicamentos, fisioterapia y modificación de actividades son suficientes para la mayoría de las personas. La cirugía solo se considera cuando el tratamiento conservador no ha funcionado después de varios meses, hay debilidad muscular progresiva, o existe pérdida de control de esfínteres. Si experimentas dolor de espalda baja persistente, es importante consultar con un especialista para determinar el mejor tratamiento.

¿Cuánto tiempo tarda en curarse la ciática?

El tiempo de recuperación varía considerablemente entre personas. Muchos pacientes experimentan mejoría significativa en las primeras 4-6 semanas con tratamiento adecuado. Sin embargo, la recuperación completa puede tomar de 3 a 6 meses. Algunos factores que influyen en el tiempo de recuperación incluyen la causa subyacente, la severidad de la compresión nerviosa, la edad del paciente y qué tan pronto se inició el tratamiento. Es importante tener paciencia y seguir consistentemente el plan de tratamiento recomendado por tu médico.

¿Es mejor el reposo o el movimiento para la ciática?

Contrariamente a lo que muchos piensan, el reposo prolongado en cama generalmente no es recomendable. Aunque puede ser necesario descansar durante los primeros días cuando el dolor es muy intenso, la evidencia muestra que mantener cierta actividad física ayuda a acelerar la recuperación. El reposo prolongado puede debilitar los músculos de la espalda y empeorar el problema. Mayo Clinic advierte que mantener una actividad física moderada y progresiva ayuda a recuperar la movilidad y promueve la recuperación. Lo ideal es encontrar un equilibrio: evitar actividades que empeoren el dolor, pero mantenerse tan activo como sea posible dentro de los límites del dolor tolerable.

¿Puedo prevenir que la ciática regrese?

Si bien no hay garantía absoluta, puedes reducir significativamente el riesgo de recurrencia siguiendo estas recomendaciones: fortalece los músculos del core mediante ejercicios específicos, mantén un peso saludable, practica buena postura en todas tus actividades, usa técnicas correctas para levantar objetos, evita estar sentado por períodos prolongados y haz ejercicio regularmente. Muchas personas que han tenido ciática se benefician de continuar con un programa de ejercicios de mantenimiento incluso después de que el dolor haya desaparecido. Si tu trabajo implica factores de riesgo (levantar objetos pesados, conducir largas distancias), habla con tu médico o fisioterapeuta sobre estrategias específicas de prevención.

¿Las inyecciones epidurales de esteroides son efectivas para la ciática?

Las inyecciones epidurales de esteroides pueden proporcionar alivio temporal del dolor para algunas personas con ciática, especialmente aquellas con dolor severo que no responde a otros tratamientos conservadores. Sin embargo, la evidencia científica reciente sugiere que su efectividad es limitada y variable. Estas inyecciones funcionan mejor cuando hay inflamación significativa alrededor de la raíz nerviosa. Es importante tener expectativas realistas: si funcionan, generalmente proporcionan alivio por semanas o meses, no cura permanente. No todas las personas responden a estas inyecciones, y hay riesgos potenciales que deben discutirse con tu médico. La decisión de usar inyecciones epidurales debe tomarse en consulta con un especialista en ortopedia, considerando tu caso específico y otros tratamientos que hayas probado.

Conclusión

La ciática es una condición dolorosa pero generalmente tratable que afecta el nervio más largo del cuerpo humano. Aunque puede causar dolor intenso y limitación funcional significativa, la mayoría de las personas se recuperan completamente con tratamiento conservador y tiempo.

El reconocimiento temprano de los síntomas y la búsqueda de atención médica apropiada son claves para un buen pronóstico. Un enfoque multidisciplinario que incluye medicamentos, fisioterapia, modificación de actividades y ejercicios específicos suele ser efectivo para la mayoría de los pacientes.

Es fundamental recordar que cada caso de ciática es único, y el tratamiento debe personalizarse según las necesidades individuales. Si experimentas síntomas de ciática, especialmente si son severos o persistentes, consulta con un especialista en ortopedia o columna vertebral para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.

Con el tratamiento correcto y el compromiso con la rehabilitación y prevención, la mayoría de las personas con ciática pueden volver a sus actividades normales y disfrutar de una buena calidad de vida.


Fuentes consultadas:

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