
Dolor Cervical: Causas, Síntomas y Ejercicios para Aliviarlo
Descubre las causas del dolor cervical, sus síntomas y los mejores ejercicios para aliviar la cervicalgia. Guía completa con tratamientos efectivos.
El dolor cervical, también conocido como cervicalgia, es una molestia extremadamente común que afecta a millones de personas en todo el mundo. Se estima que aproximadamente el 70% de la población experimentará dolor de cuello en algún momento de su vida. Este problema, aunque generalmente no es grave, puede afectar significativamente la calidad de vida y la capacidad para realizar actividades cotidianas.
En la actualidad, cada vez hay más casos relacionados con una vida sedentaria, el uso prolongado de dispositivos electrónicos y posturas incorrectas mantenidas durante muchas horas. La buena noticia es que la mayoría de los casos de dolor cervical responden bien al tratamiento conservador, especialmente cuando se combina con ejercicios terapéuticos adecuados.
¿Qué es el dolor cervical o cervicalgia?

La cervicalgia se refiere al dolor localizado en la región del cuello, específicamente en las vértebras cervicales que se extienden desde la base del cráneo hasta la parte superior de la espalda. Esta zona de la columna vertebral es particularmente vulnerable debido a su alta movilidad y al constante esfuerzo que realiza para sostener la cabeza, que puede pesar entre 4 y 5 kilogramos.
El cuello está compuesto por siete vértebras cervicales (C1-C7), discos intervertebrales que actúan como amortiguadores, músculos, ligamentos y nervios que trabajan en conjunto para permitir el movimiento y proporcionar estabilidad. Cuando cualquiera de estas estructuras se ve afectada, puede resultar en dolor cervical.
Es importante destacar que el dolor puede ser agudo (cuando dura menos de tres meses) o crónico (cuando persiste más allá de ese período). Si experimenta dolor cervical persistente, es fundamental consultar con un ortopedista especializado que pueda realizar una evaluación completa y determinar el origen del problema.
Síntomas del dolor cervical
Los síntomas de la cervicalgia pueden variar considerablemente dependiendo de la causa subyacente y la gravedad del problema. Los signos más comunes incluyen:
Síntomas principales
Dolor localizado: Molestia en la parte posterior o lateral del cuello que puede intensificarse con ciertos movimientos o al mantener una posición durante mucho tiempo.
Rigidez cervical: Dificultad para mover el cuello, especialmente al intentar girar la cabeza hacia los lados o inclinarla hacia adelante o hacia atrás.
Dolor irradiado: El dolor puede extenderse hacia los hombros, los omóplatos, los brazos e incluso hasta las manos, siguiendo el trayecto de los nervios cervicales.
Cefalea cervicogénica: Dolor de cabeza que se origina en el cuello, generalmente localizado en la base del cráneo o en la parte superior de la cabeza. Este tipo de cefalea tiende a empeorar con los movimientos del cuello.
Síntomas neurológicos
En casos donde existe compresión nerviosa, pueden aparecer síntomas adicionales:
Parestesias: Sensación de entumecimiento, hormigueo o "pinchazos" en los brazos, manos o dedos.
Debilidad muscular: Pérdida de fuerza en los brazos o las manos, dificultad para sostener objetos.
Mareos y vértigo: Sensación de desequilibrio, náuseas o mareos, especialmente al mover la cabeza rápidamente.
Tinnitus: Pitidos o zumbidos en los oídos que pueden estar relacionados con problemas cervicales.
Síntomas de alarma
Algunos síntomas requieren atención médica inmediata. Debe acudir a urgencias si presenta:
- Dolor intenso tras un traumatismo o accidente
- Pérdida de control de esfínteres
- Debilidad progresiva en brazos o piernas
- Fiebre alta acompañada de rigidez de nuca
- Dificultad para respirar o tragar
Causas del dolor cervical

Las causas de la cervicalgia son muy variadas. Comprender el origen del dolor es fundamental para establecer el tratamiento más adecuado. Las causas más frecuentes incluyen:
Causas mecánicas y posturales
Mala postura: Mantener la cabeza inclinada hacia adelante durante periodos prolongados, como al usar el teléfono móvil o trabajar frente a una computadora, genera una sobrecarga en los músculos y ligamentos del cuello. Esta condición se conoce popularmente como "text neck" o cuello de mensaje de texto.
Contracturas musculares: La tensión muscular sostenida puede provocar espasmos y contracturas en los músculos del cuello y los hombros. Esto es especialmente común en personas que trabajan en oficinas o realizan tareas repetitivas.
Sobrecarga física: Levantar objetos pesados de manera incorrecta o realizar movimientos bruscos puede causar distensiones musculares o ligamentarias.
Causas degenerativas
Espondilosis cervical: También conocida como artrosis cervical, es el desgaste de las vértebras del cuello, las articulaciones y los discos intervertebrales. Este proceso degenerativo es común con el envejecimiento y afecta a más del 85% de las personas mayores de 60 años.
Hernia de disco cervical: Cuando el material gelatinoso del interior de un disco intervertebral se desplaza o se rompe, puede comprimir los nervios espinales y causar dolor intenso que se irradia hacia los brazos. Si le interesa conocer más sobre este tema, puede leer nuestro artículo sobre hernia de disco lumbar, ya que los principios son similares.
Estenosis espinal cervical: Estrechamiento del canal espinal en la región del cuello, que puede comprimir la médula espinal y los nervios.
Causas traumáticas
Latigazo cervical: Lesión común en accidentes de tráfico, especialmente en colisiones por alcance, donde la cabeza se mueve bruscamente hacia adelante y hacia atrás.
Caídas y golpes: Los traumatismos directos en el cuello pueden causar lesiones en las estructuras óseas, musculares o ligamentarias.
Causas psicosomáticas
- Estrés y ansiedad: El estrés psicológico puede provocar tensión muscular crónica en la región cervical, perpetuando el ciclo de dolor. Los músculos del cuello y los hombros son particularmente susceptibles a la tensión emocional.
Otras causas menos comunes
- Infecciones: Como la meningitis o abscesos en el cuello
- Enfermedades inflamatorias: artritis reumatoide, espondilitis anquilosante
- Tumores: Aunque raros, pueden afectar las estructuras cervicales
- Fibromialgia: Condición que causa dolor generalizado, incluyendo el cuello
Diagnóstico del dolor cervical
El diagnóstico preciso es fundamental para establecer un tratamiento efectivo. Un especialista en ortopedia seguirá un proceso sistemático que incluye:
Historia clínica detallada
El médico comenzará realizando preguntas sobre:
- Características del dolor: localización, intensidad, duración, tipo (punzante, sordo, ardor)
- Factores desencadenantes: movimientos específicos, actividades, posiciones
- Síntomas asociados: hormigueos, debilidad, mareos
- Antecedentes de traumatismos o lesiones previas
- Actividad laboral y hábitos posturales
- Tratamientos previos y su efectividad
Exploración física
El examen físico incluye:
- Inspección: Evaluación de la postura, alineación de la columna y asimetría muscular
- Palpación: Identificación de puntos dolorosos, contracturas musculares y áreas de tensión
- Rango de movimiento: Valoración de la flexión, extensión, rotación e inclinación lateral del cuello
- Pruebas neurológicas: Evaluación de la fuerza muscular, reflejos y sensibilidad en brazos y manos
- Maniobras específicas: Pruebas como el test de Spurling para detectar compresión nerviosa
Estudios de imagen
Dependiendo de los hallazgos clínicos, pueden ser necesarios estudios complementarios:
- Radiografías: Para evaluar la alineación vertebral, detectar fracturas, osteofitos o cambios degenerativos
- Resonancia magnética (RM): El estudio más detallado para visualizar discos, médula espinal, raíces nerviosas y tejidos blandos
- Tomografía computarizada (TC): Útil para evaluar estructuras óseas con mayor detalle
- Electromiografía: Para estudiar la función nerviosa y muscular cuando se sospecha compresión nerviosa
Tratamiento del dolor cervical
La mayoría de los casos de dolor cervical responden favorablemente al tratamiento conservador. El enfoque terapéutico debe ser individualizado según la causa, la gravedad y las características de cada paciente.
Tratamiento farmacológico
Analgésicos: El paracetamol es frecuentemente la primera opción para el dolor leve a moderado.
Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): El ibuprofeno, naproxeno o diclofenaco ayudan a reducir tanto el dolor como la inflamación. Deben usarse bajo supervisión médica y por periodos limitados debido a sus posibles efectos secundarios.
Relajantes musculares: Medicamentos como el ciclobenzaprina pueden ser útiles en casos de espasmos musculares significativos, especialmente durante las primeras 48-72 horas.
Analgésicos tópicos: Cremas, geles o parches con antiinflamatorios o anestésicos locales pueden proporcionar alivio temporal.
Fisioterapia
La fisioterapia juega un papel fundamental en el tratamiento del dolor cervical. Un programa bien diseñado acelera el proceso de recuperación y previene futuras recaídas. Los componentes principales incluyen:
Terapia manual: Técnicas de movilización y manipulación realizadas por el fisioterapeuta para mejorar la movilidad articular y reducir la tensión muscular.
Ejercicios terapéuticos: Programa progresivo de ejercicios de movilidad, estiramiento y fortalecimiento (descritos en detalle en la siguiente sección).
Modalidades físicas: Aplicación de calor o frío, ultrasonido, electroestimulación o tracción cervical según las necesidades individuales.
Educación postural: Corrección de hábitos posturales inadecuados y ergonomía en el trabajo y en casa.
Ortesis cervical
El uso de un collarín cervical puede estar indicado en casos específicos:
Collarín blando: Proporciona soporte y limita ligeramente el movimiento. Se usa principalmente tras traumatismos leves o durante episodios agudos de dolor. Sin embargo, su uso debe ser limitado (generalmente no más de 1-2 semanas) para evitar el debilitamiento muscular.
Collarín rígido: Reservado para lesiones más graves o en el postoperatorio.
Nota importante: El uso del collarín debe ser siempre prescrito por un médico y nunca de forma prolongada sin supervisión médica.
Tratamientos intervencionistas
En casos seleccionados donde el tratamiento conservador no ha sido efectivo:
- Infiltraciones: Inyecciones de corticosteroides o anestésicos en puntos específicos
- Bloqueos nerviosos: Para casos con dolor radicular persistente
- Radiofrecuencia: Técnica que utiliza ondas de radio para reducir las señales de dolor
Tratamiento quirúrgico
La cirugía está indicada en muy raras ocasiones, generalmente cuando existe:
- Compresión medular con déficit neurológico progresivo
- Hernia discal con síntomas radiculares graves que no responden al tratamiento conservador después de 6-12 semanas
- Inestabilidad vertebral significativa
- Deformidades graves
Los procedimientos más comunes incluyen la discectomía cervical con fusión y la artroplastia de disco cervical.
Ejercicios para el dolor cervical

Los ejercicios son una parte esencial del tratamiento y la prevención del dolor cervical. Un programa de ejercicios bien estructurado puede reducir el dolor, mejorar la movilidad, fortalecer los músculos y prevenir futuras recaídas.
Importante: Antes de comenzar cualquier programa de ejercicios, consulte con su médico o fisioterapeuta para asegurarse de que son apropiados para su condición específica. Los ejercicios no deben causar dolor intenso; una ligera molestia puede ser normal, pero debe detenerse si experimenta dolor agudo o síntomas neurológicos.
Ejercicios de movilidad
Estos ejercicios ayudan a mantener o recuperar el rango de movimiento del cuello:
1. Flexión y extensión cervical
- Posición inicial: Sentado o de pie con la espalda recta
- Movimiento: Baje lentamente la barbilla hacia el pecho (flexión), mantenga 5 segundos
- Luego, incline suavemente la cabeza hacia atrás mirando al techo (extensión), mantenga 5 segundos
- Repita 10 veces, 2-3 series al día
2. Rotación cervical
- Posición inicial: Sentado con la mirada al frente
- Movimiento: Gire lentamente la cabeza hacia la derecha como si intentara mirar por encima del hombro
- Mantenga 5-10 segundos y regrese al centro
- Repita hacia el lado izquierdo
- Realice 10 repeticiones por lado, 2-3 veces al día
3. Inclinación lateral
- Posición inicial: Sentado con los hombros relajados
- Movimiento: Incline la cabeza hacia el lado derecho, acercando la oreja al hombro (sin elevar el hombro)
- Mantenga 10-15 segundos, sintiendo el estiramiento en el lado opuesto del cuello
- Repita hacia el lado izquierdo
- Realice 8-10 repeticiones por lado
Ejercicios de estiramiento
Los estiramientos ayudan a reducir la tensión muscular y mejorar la flexibilidad:
1. Estiramiento del trapecio superior
- Posición: Sentado, coloque la mano derecha bajo el glúteo para estabilizar el hombro
- Movimiento: Incline la cabeza hacia la izquierda y con la mano izquierda aplique una suave presión
- Mantenga 20-30 segundos, respirando profundamente
- Repita 3 veces por lado
2. Estiramiento del esternocleidomastoideo
- Posición: De pie o sentado
- Movimiento: Gire la cabeza 45 grados hacia un lado y luego incline ligeramente hacia atrás
- Mantenga 20 segundos
- Repita 3 veces por lado
3. Estiramiento de pectorales
Los músculos pectorales tensos pueden contribuir a una postura encorvada que sobrecarga el cuello:
- Posición: De pie en una puerta
- Movimiento: Coloque los antebrazos en el marco de la puerta y avance un paso
- Mantenga 30 segundos
- Repita 3 veces
Ejercicios de fortalecimiento
Fortalecer los músculos del cuello y la parte superior de la espalda es crucial para prevenir recaídas:
1. Contracciones isométricas (sin movimiento)
Estos ejercicios activan los músculos sin mover el cuello, lo que es ideal cuando el movimiento es doloroso:
Resistencia frontal: Coloque la palma de la mano en la frente. Empuje la cabeza contra la mano sin permitir movimiento. Mantenga 6-10 segundos. Relaje. Repita 10 veces.
Resistencia lateral: Coloque la palma de la mano en el lateral de la cabeza. Empuje la cabeza contra la mano lateralmente sin movimiento. Mantenga 6-10 segundos. Repita 10 veces por lado.
Resistencia posterior: Entrelace las manos detrás de la cabeza. Empuje la cabeza hacia atrás contra las manos sin movimiento. Mantenga 6-10 segundos. Repita 10 veces.
2. Ejercicio del doble mentón (retracción cervical)
Este ejercicio activa la musculatura cervical profunda, crucial para la estabilidad:
- Posición: Sentado con la espalda recta
- Movimiento: Imagine que un hilo tira desde la parte superior de la cabeza hacia arriba
- Lleve la barbilla hacia atrás como si quisiera hacer "doble mentón", sin inclinar la cabeza hacia abajo
- Mantenga 5-10 segundos
- Repita 10-15 veces, 2-3 series al día
3. Fortalecimiento de la región dorsal
Fortalecer la parte superior de la espalda ayuda a mantener una buena postura:
Remo con banda elástica: Sujete una banda a la altura del pecho. Tire hacia atrás llevando los codos hacia atrás y juntando los omóplatos. Mantenga 2 segundos. Realice 15 repeticiones, 3 series.
Y, T, W: Acostado boca abajo con los brazos formando estas letras, levante ligeramente los brazos del suelo. Mantenga 5 segundos. Repita 10 veces cada posición.
Ejercicios de relajación
Postura del niño modificada
- Posición: Arrodillado, siéntese sobre los talones
- Movimiento: Extienda los brazos hacia adelante y apoye la frente en el suelo o en una almohada
- Respire profundamente durante 1-3 minutos
- Esta posición ayuda a relajar toda la musculatura cervical y dorsal
Programa recomendado
Para obtener mejores resultados, siga este programa:
- Fase aguda (primeros días): Enfoque en ejercicios de movilidad suave y contracciones isométricas
- Fase subaguda (1-2 semanas): Añada estiramientos progresivamente
- Fase de mantenimiento (después de 2-3 semanas): Incorpore ejercicios de fortalecimiento
Frecuencia recomendada:
- Ejercicios de movilidad: 2-3 veces al día
- Estiramientos: 1-2 veces al día
- Fortalecimiento: 3-4 veces por semana (días alternos)
Prevención del dolor cervical
La incorporación de hábitos saludables es esencial para prevenir el dolor cervical a largo plazo:
Ergonomía en el trabajo
- Posición del monitor: La pantalla debe estar a la altura de los ojos, aproximadamente a un brazo de distancia
- Altura de la silla: Los pies deben apoyarse completamente en el suelo con las rodillas a 90 grados
- Apoyo lumbar: Utilice una silla con buen soporte para la espalda baja
- Posición del teclado: Los brazos deben formar un ángulo de 90 grados al escribir
Uso correcto de dispositivos móviles
- Eleve el teléfono a la altura de los ojos en lugar de inclinar la cabeza hacia abajo
- Limite el tiempo continuo de uso
- Realice pausas cada 15-20 minutos para estirar
Hábitos de sueño
- Elección de almohada: Use una almohada que mantenga el cuello en posición neutra. Las almohadas cervicales o de espuma con memoria pueden ser beneficiosas
- Posición para dormir: Duerma de lado o boca arriba. Evite dormir boca abajo, ya que fuerza una rotación prolongada del cuello
- Altura de la almohada: Debe llenar el espacio entre el colchón y la cabeza sin elevar excesivamente el cuello
Actividad física regular
- Practique ejercicio cardiovascular moderado (caminar, nadar) al menos 150 minutos por semana
- Incorpore ejercicios de fortalecimiento para el core y la parte superior del cuerpo
- Realice estiramientos diarios, especialmente si trabaja sentado
Manejo del estrés
- Practique técnicas de relajación como yoga, meditación o respiración profunda
- Identifique y modifique factores estresantes cuando sea posible
- Considere terapias como el mindfulness o la terapia cognitivo-conductual si el estrés es persistente
Pausas activas
- Levántese y muévase al menos cada hora si trabaja sentado
- Realice ejercicios de estiramiento cervical cada 2-3 horas
- Varíe las posiciones y actividades a lo largo del día
Cuándo consultar al ortopedista
Aunque muchos casos de dolor cervical se resuelven con medidas conservadoras, es importante consultar a un especialista en ciertas situaciones. Debe buscar atención médica con un ortopedista especializado en columna si:
Signos de alarma (consulta inmediata)
- El dolor es resultado de un traumatismo significativo (accidente de tráfico, caída desde altura)
- Aparece debilidad progresiva en brazos o piernas
- Pérdida de control de esfínteres (vejiga o intestinos)
- Dificultad para caminar o mantener el equilibrio
- Fiebre alta acompañada de rigidez de nuca intensa
- Dolor que empeora progresivamente a pesar del tratamiento
Indicaciones para consulta programada
- El dolor persiste más de 2-3 semanas a pesar del tratamiento conservador
- Dolor intenso que interfiere significativamente con las actividades diarias
- Episodios recurrentes de dolor cervical
- Dolor que se irradia persistentemente hacia los brazos con hormigueo o entumecimiento
- Dolor nocturno que interrumpe el sueño
- Pérdida de peso inexplicable acompañada de dolor cervical
- Antecedentes de cáncer
- Características o localización del dolor diferentes a episodios anteriores
Cuándo considerar una segunda opinión
Si ha recibido tratamiento durante varias semanas sin mejoría significativa, o si le han recomendado cirugía y tiene dudas, puede ser apropiado buscar una segunda opinión. En Consultorios24 puede encontrar ortopedistas en Ciudad de México y otras ciudades que pueden evaluar su caso.
Pronóstico
El pronóstico del dolor cervical es generalmente favorable. La mayoría de los episodios agudos mejoran significativamente en 4-6 semanas con tratamiento conservador adecuado. Estudios indican que:
- Aproximadamente el 50% de los pacientes experimentan mejoría significativa en las primeras 2 semanas
- Entre el 60-80% se recuperan completamente en 8-12 semanas
- Solo un pequeño porcentaje (menos del 10%) desarrolla dolor crónico que requiere intervenciones más especializadas
Los factores que favorecen un buen pronóstico incluyen:
- Inicio temprano del tratamiento
- Adherencia al programa de ejercicios
- Manejo adecuado de factores ergonómicos y posturales
- Ausencia de compromiso neurológico significativo
- Buen estado general de salud
Por el contrario, factores como el estrés psicológico, la depresión, la falta de actividad física y los factores laborales adversos pueden prolongar la recuperación.
¿Buscas un ortopedista cerca de ti?
Si experimentas dolor cervical persistente o síntomas preocupantes, es importante consultar con un especialista certificado. Encuentra ortopedistas expertos en tu ciudad:
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo dura el dolor cervical?
La duración del dolor cervical varía según la causa y la gravedad. La mayoría de los casos agudos mejoran significativamente en 2-3 semanas y se resuelven completamente en 6-8 semanas con tratamiento adecuado. Sin embargo, el dolor cervical crónico puede persistir durante meses o años si no se aborda la causa subyacente. Si su dolor de espalda o cervical persiste más de 2-3 semanas, es recomendable consultar con un especialista.
¿Es seguro realizar ejercicios cuando tengo dolor de cuello?
En general, los ejercicios suaves de movilidad y estiramiento son seguros y beneficiosos incluso durante la fase aguda del dolor, siempre que no aumenten significativamente los síntomas. Los ejercicios no deben causar dolor intenso; una ligera molestia puede ser normal al inicio. Sin embargo, debe evitar ejercicios que provoquen dolor agudo, irradiación a los brazos o síntomas neurológicos. Siempre es recomendable consultar con un fisioterapeuta o médico especialista antes de iniciar un programa de ejercicios, especialmente si el dolor es severo o tiene síntomas neurológicos.
¿Debo usar calor o frío para el dolor cervical?
Ambas modalidades pueden ser útiles, pero se aplican en diferentes momentos. El frío (crioterapia) es más efectivo en las primeras 48-72 horas tras una lesión aguda, ya que ayuda a reducir la inflamación y el espasmo muscular. Aplique hielo envuelto en una toalla durante 15-20 minutos cada 2-3 horas. Después de este período inicial, el calor (termoterapia) suele ser más beneficioso, ya que mejora la circulación, relaja los músculos tensos y alivia el dolor. Puede usar almohadillas térmicas, compresas calientes o duchas de agua caliente durante 15-20 minutos. Algunas personas encuentran útil alternar frío y calor.
¿Cuándo es necesaria la cirugía para el dolor cervical?
La cirugía cervical está indicada en muy pocas ocasiones, generalmente menos del 5% de los casos. Las principales indicaciones incluyen compresión medular con déficit neurológico progresivo (debilidad, problemas de coordinación), hernia discal con dolor radicular severo que no responde a 6-12 semanas de tratamiento conservador, inestabilidad vertebral significativa, o deformidades graves. La mayoría de los casos de dolor cervical responden bien al tratamiento conservador con medicación, fisioterapia y ejercicios. Si le han recomendado cirugía, es apropiado buscar una segunda opinión con otro ortopedista especialista en columna.
¿Puedo prevenir futuros episodios de dolor cervical?
Sí, muchos casos de dolor cervical recurrente pueden prevenirse mediante cambios en el estilo de vida y hábitos posturales. Las estrategias más efectivas incluyen mantener una buena ergonomía en el trabajo (altura adecuada del monitor, silla con buen soporte), realizar pausas activas cada hora si trabaja sentado, practicar ejercicios de fortalecimiento cervical y dorsal regularmente (al menos 3 veces por semana), usar una almohada adecuada que mantenga el cuello en posición neutra, evitar mantener la cabeza inclinada al usar dispositivos móviles, y manejar el estrés mediante técnicas de relajación. La actividad física regular y el mantenimiento de un peso saludable también contribuyen significativamente a prevenir problemas cervicales.
¿El dolor cervical puede estar relacionado con problemas emocionales?
Sí, existe una relación muy estrecha entre el estrés emocional y el dolor cervical. El estrés psicológico, la ansiedad y la depresión pueden provocar tensión muscular crónica, especialmente en los músculos del cuello y los hombros. Esta tensión sostenida puede perpetuar el ciclo de dolor y llevar a contracturas musculares. Además, el dolor crónico en sí mismo puede afectar el estado emocional, creando un círculo vicioso. Por esta razón, el manejo integral del dolor cervical crónico a menudo incluye técnicas de manejo del estrés, terapia cognitivo-conductual y, en algunos casos, apoyo psicológico. Si nota que su dolor cervical empeora durante períodos de estrés, es importante abordar tanto los aspectos físicos como emocionales del problema.
Fuentes consultadas:
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