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Quiste de Baker: Qué es, Síntomas, Causas y Tratamiento
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Quiste de Baker: Qué es, Síntomas, Causas y Tratamiento

Por Equipo Médico Consultorios24 · Actualizado el 26 de enero de 2026

Guía completa sobre el quiste de Baker o quiste poplíteo: causas, síntomas, diagnóstico y opciones de tratamiento. Aprende cuándo consultar al ortopedista.

El quiste de Baker, también conocido como quiste poplíteo, es una de las causas más comunes de hinchazón y molestias en la parte posterior de la rodilla. Aunque puede causar preocupación cuando se descubre, la mayoría de los quistes de Baker no son graves y pueden tratarse de manera conservadora. En este artículo encontrarás información completa sobre qué es un quiste de Baker, sus síntomas, causas, opciones de diagnóstico y tratamiento.

¿Qué es un quiste de Baker?

Diagnostico Quiste

Un quiste de Baker es una acumulación de líquido sinovial (el líquido que lubrica la articulación de la rodilla) que forma una protuberancia o saco lleno de líquido en la parte posterior de la rodilla, específicamente en el área llamada hueco poplíteo.

Este quiste se forma cuando el líquido articular de la rodilla se acumula y empuja hacia atrás, creando una bolsa o abultamiento. El quiste está conectado con la articulación de la rodilla a través de una válvula unidireccional que permite que el líquido fluya desde la articulación hacia el quiste, pero dificulta su retorno.

El nombre "quiste de Baker" proviene del cirujano británico William Morrant Baker, quien describió esta condición por primera vez en el siglo XIX. Aunque puede ocurrir a cualquier edad, es más común en adultos mayores de 40 años, especialmente en aquellos que tienen artritis o lesiones en la rodilla.

Síntomas del quiste de Baker

Quiste Baker

Los síntomas del quiste de Baker pueden variar considerablemente de una persona a otra. Algunas personas no experimentan ningún síntoma y descubren el quiste de manera accidental durante un examen médico o una prueba de imagen realizada por otro motivo.

Síntomas comunes

Cuando hay síntomas presentes, los más frecuentes incluyen:

Hinchazón detrás de la rodilla: Este es el signo más característico. Puede sentirse como una masa suave o firme en la parte posterior de la rodilla. El tamaño del quiste puede variar desde pequeño (del tamaño de una uva) hasta grande (del tamaño de una pelota de golf o incluso mayor).

Sensación de tirantez: Muchas personas describen una sensación de tensión o rigidez en la parte posterior de la rodilla, especialmente cuando extienden completamente la pierna o doblan la rodilla.

Dolor o molestias: El dolor puede ser leve a moderado y generalmente se localiza en la parte posterior de la rodilla. El dolor puede empeorar con la actividad física prolongada o al estar de pie durante mucho tiempo.

Limitación del movimiento: El quiste puede dificultar doblar completamente la rodilla, lo que puede afectar actividades como subir escaleras, ponerse en cuclillas o practicar deportes.

Sensación de presión: Algunos pacientes describen una sensación de plenitud o presión detrás de la rodilla, como si algo estuviera empujando desde adentro.

Síntomas de ruptura del quiste

En algunos casos, el quiste de Baker puede romperse. Cuando esto ocurre, el líquido del quiste se derrama en los tejidos de la pantorrilla, causando síntomas agudos que pueden incluir:

  • Dolor agudo y repentino en la parte posterior de la rodilla
  • Hinchazón significativa que se extiende hacia la pantorrilla
  • Enrojecimiento de la piel en la pantorrilla
  • Sensación de calor en la zona afectada
  • Hematomas que pueden aparecer alrededor del tobillo

Es importante señalar que los síntomas de un quiste de Baker roto pueden parecerse mucho a los de una trombosis venosa profunda (TVP), una condición potencialmente grave que requiere atención médica inmediata. Por esta razón, cualquier dolor agudo en la pantorrilla con hinchazón debe ser evaluado por un médico.

Causas del quiste de Baker

Tratamiento Quiste

El quiste de Baker no es una condición que ocurre de manera aislada. Casi siempre es el resultado de otro problema subyacente en la articulación de la rodilla que causa una producción excesiva de líquido sinovial.

Causas principales

Artrosis (osteoartritis) de rodilla: Esta es una de las causas más comunes de quistes de Baker, especialmente en personas mayores de 50 años. La artrosis causa degeneración del cartílago de la rodilla, lo que provoca inflamación y aumento en la producción de líquido sinovial.

Artritis reumatoide: Esta enfermedad autoinmune causa inflamación crónica de las articulaciones, incluyendo la rodilla, lo que puede llevar a la acumulación de líquido y la formación de un quiste de Baker.

Lesiones de menisco: Los desgarros del menisco (el cartílago en forma de C que amortigua la rodilla) son una causa frecuente de quistes de Baker, especialmente en personas más jóvenes y activas.

Lesiones del cartílago articular: El daño al cartílago que recubre los huesos de la articulación de la rodilla puede provocar inflamación y exceso de líquido.

Lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA): Las roturas del LCA pueden causar inestabilidad en la rodilla e inflamación, lo que aumenta el riesgo de desarrollar un quiste de Baker.

Sinovitis: La inflamación del revestimiento de la articulación (membrana sinovial) puede causar una producción excesiva de líquido sinovial.

Factores de riesgo

Ciertos factores pueden aumentar la probabilidad de desarrollar un quiste de Baker:

  • Edad superior a 40 años
  • Antecedentes de artritis (osteoartritis o artritis reumatoide)
  • Lesiones previas de rodilla
  • Actividades que implican flexión repetitiva de la rodilla
  • obesidad (que aumenta la carga sobre las rodillas)
  • Deportes de alto impacto

Diagnóstico del quiste de Baker

El diagnóstico del quiste de Baker generalmente comienza con una evaluación clínica por parte de un médico ortopedista o traumatólogo. El proceso diagnóstico incluye varios pasos:

Examen físico

Durante el examen físico, el médico:

  • Palpa la parte posterior de la rodilla para detectar la presencia de una masa
  • Evalúa el tamaño y la consistencia del quiste
  • Comprueba el rango de movimiento de la rodilla
  • Busca signos de inflamación o enrojecimiento
  • Examina toda la rodilla para identificar posibles causas subyacentes

Un hallazgo característico en el examen físico es que el quiste puede ser más prominente cuando la rodilla está extendida y puede disminuir de tamaño o desaparecer cuando la rodilla está flexionada (signo de Foucher).

Pruebas de imagen

Para confirmar el diagnóstico y evaluar la causa subyacente, el médico puede solicitar:

Ecografía (ultrasonido): Es una de las pruebas más utilizadas para diagnosticar un quiste de Baker. La ecografía permite:

  • Confirmar la presencia del quiste
  • Determinar su tamaño exacto
  • Verificar que está lleno de líquido (no sólido)
  • Descartar otras condiciones como tumores
  • Evaluar las estructuras circundantes
  • Guiar procedimientos terapéuticos como la aspiración

La ecografía es rápida, indolora, no invasiva y no utiliza radiación, lo que la hace ideal para este propósito.

Resonancia magnética (RM): Esta prueba proporciona imágenes detalladas de todos los tejidos blandos de la rodilla. La RM es especialmente útil para:

  • Identificar la causa subyacente del quiste (lesión de menisco, daño del cartílago, etc.)
  • Evaluar el tamaño y la extensión del quiste
  • Detectar complicaciones
  • Planificar el tratamiento

Radiografía simple: Aunque no muestra directamente el quiste de Baker (que está compuesto de tejido blando y líquido), una radiografía puede ayudar a identificar cambios óseos relacionados con artritis u otras condiciones que puedan estar causando el quiste.

Diagnóstico diferencial

Es importante que el médico descarte otras condiciones que pueden causar síntomas similares:

  • Trombosis venosa profunda (TVP)
  • Tumores de tejidos blandos
  • Aneurisma de la arteria poplítea
  • Quiste ganglionar
  • Desgarro muscular de la pantorrilla
  • Hematoma

Tratamiento del quiste de Baker

El tratamiento del quiste de Baker depende de varios factores, incluyendo el tamaño del quiste, la gravedad de los síntomas y la presencia de una causa subyacente. En muchos casos, el quiste puede desaparecer por sí solo sin tratamiento, especialmente si se aborda el problema de rodilla que lo causó.

Tratamiento conservador

Para quistes pequeños o que causan síntomas leves, el tratamiento inicial suele ser conservador:

Observación y vigilancia: Si el quiste es pequeño y no causa molestias, puede ser suficiente monitorearlo periódicamente sin intervención activa.

Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE): Medicamentos como ibuprofeno o naproxeno pueden ayudar a reducir la inflamación y aliviar el dolor. Estos fármacos también pueden ayudar a tratar la condición subyacente que está causando el quiste.

Terapia física: Un fisioterapeuta puede diseñar un programa de ejercicios para:

  • Fortalecer los músculos que rodean la rodilla
  • Mejorar el rango de movimiento
  • Reducir la inflamación
  • Corregir desequilibrios musculares
  • Enseñar técnicas para proteger la rodilla

Aplicación de hielo: La crioterapia (aplicación de frío) puede ayudar a reducir la inflamación y aliviar el dolor. Se recomienda aplicar hielo durante 15-20 minutos varias veces al día.

Vendaje de compresión: El uso de una venda elástica o rodillera puede ayudar a reducir la hinchazón y proporcionar soporte a la rodilla.

Elevación: Mantener la pierna elevada cuando sea posible ayuda a reducir la acumulación de líquido.

Modificación de actividades: Evitar actividades que agravan los síntomas, como estar de pie durante períodos prolongados o practicar deportes de alto impacto, puede permitir que el quiste disminuya.

Aspiración con aguja (artrocentesis)

Cuando el quiste es grande o causa síntomas significativos, el médico puede recomendar drenarlo mediante aspiración:

Procedimiento: Utilizando control ecográfico para mayor precisión, el médico introduce una aguja en el quiste y extrae el líquido acumulado. El procedimiento generalmente se realiza con anestesia local.

Ventajas:

  • Alivio inmediato de los síntomas
  • Procedimiento ambulatorio
  • Recuperación rápida (24-48 horas)
  • Permite analizar el líquido si es necesario

Inyección de corticosteroides: Después de drenar el quiste, el médico puede inyectar un corticosteroide en la rodilla para reducir la inflamación y disminuir la probabilidad de que el quiste se vuelva a formar.

Limitaciones: El quiste puede volver a llenarse con el tiempo, especialmente si no se trata la causa subyacente. Algunos estudios sugieren que hasta el 50% de los quistes aspirados reaparecen.

Tratamiento de la causa subyacente

Este es el aspecto más importante del manejo del quiste de Baker. Si no se trata la condición que está causando el exceso de líquido en la rodilla, el quiste probablemente reaparecerá:

Para artritis: El tratamiento puede incluir medicamentos antiinflamatorios, inyecciones de ácido hialurónico, terapia física o, en casos avanzados, cirugía de reemplazo de rodilla.

Para lesiones de menisco: Dependiendo del tipo y ubicación del desgarro, el tratamiento puede ser conservador (fisioterapia) o quirúrgico (artroscopia para reparar o resecar el menisco dañado).

Para lesiones del cartílago: Pueden requerir procedimientos como microfractura, transplante de cartílago o técnicas de regeneración.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía para extirpar el quiste de Baker es poco común y generalmente se reserva para casos en los que:

  • El quiste es muy grande y causa síntomas graves
  • Ha habido múltiples recurrencias después de aspiraciones
  • El quiste causa compresión de nervios o vasos sanguíneos
  • Se requiere cirugía para tratar la causa subyacente

Tipos de cirugía:

Artroscopia de rodilla: Si hay una lesión intraarticular (dentro de la articulación) que está causando el quiste, como un desgarro de menisco, el cirujano puede realizar una artroscopia para reparar el daño. Tratar la causa subyacente a menudo resulta en la desaparición del quiste sin necesidad de extirparlo directamente.

Escisión abierta del quiste: En casos raros, el cirujano puede hacer una incisión en la parte posterior de la rodilla para extirpar completamente el quiste. Este procedimiento se realiza cuando el quiste es muy grande o está causando complicaciones.

La ventaja de la cirugía es que tiene una tasa de recurrencia más baja que la aspiración. Sin embargo, como cualquier cirugía, conlleva riesgos como infección, sangrado, rigidez de la rodilla y complicaciones anestésicas.

Tratamiento de un quiste roto

Si el quiste se rompe, el tratamiento se enfoca en controlar los síntomas:

  • Reposo y elevación de la pierna
  • Aplicación de hielo para reducir la hinchazón
  • Medicamentos antiinflamatorios y analgésicos
  • Vendaje de compresión
  • En algunos casos, puede ser necesario descartar una trombosis venosa profunda

La buena noticia es que cuando un quiste se rompe, a menudo no vuelve a formarse, ya que el saco que lo contenía puede sellarse o cicatrizar.

¿Cuándo consultar a un ortopedista?

Debes buscar atención médica de un traumatólogo u ortopedista si experimentas:

Síntomas nuevos o que empeoran:

  • Aparición de una masa o hinchazón detrás de la rodilla
  • Dolor que interfiere con tus actividades diarias
  • Rigidez progresiva de la rodilla
  • Dificultad para caminar o subir escaleras

Signos de posible ruptura:

  • Dolor agudo repentino en la rodilla o pantorrilla
  • Hinchazón significativa que se extiende hacia la pantorrilla
  • Enrojecimiento o calor en la pierna
  • Hematomas alrededor del tobillo

Síntomas que podrían indicar una complicación seria:

  • Dolor intenso que no mejora con reposo
  • Hinchazón que aumenta rápidamente
  • Sensación de entumecimiento u hormigueo en la pierna o el pie
  • Debilidad en la pierna
  • Cambios en el color de la piel (palidez, color azulado)
  • Fiebre (podría indicar infección)

Persistencia de síntomas:

  • Si has intentado tratamiento conservador durante 4-6 semanas sin mejoría
  • Si el quiste sigue creciendo
  • Si el quiste interfiere significativamente con tu calidad de vida

Para diagnóstico diferencial:

  • Si tienes factores de riesgo para trombosis venosa profunda (TVP), como:
    • Antecedentes de coágulos sanguíneos
    • Cirugía reciente
    • Inmovilización prolongada
    • Trastornos de la coagulación
    • control prenatal o uso de anticonceptivos orales
    • Cáncer

Un ortopedista especializado en rodilla podrá realizar un examen completo, solicitar las pruebas de imagen necesarias, diagnosticar correctamente el quiste de Baker y cualquier condición subyacente, y diseñar un plan de tratamiento personalizado.

Pronóstico y prevención

Pronóstico

El pronóstico para las personas con quistes de Baker es generalmente excelente:

  • La mayoría de los quistes no causan problemas a largo plazo
  • Muchos quistes se resuelven espontáneamente con el tiempo
  • Cuando se trata la causa subyacente, el quiste a menudo desaparece
  • Las complicaciones graves son raras
  • La discapacidad a largo plazo es poco común

Sin embargo, es importante recordar que el quiste de Baker es generalmente un síntoma de otro problema en la rodilla. El pronóstico a largo plazo depende en gran medida de la condición subyacente y de qué tan bien se maneje.

Prevención

Aunque no siempre es posible prevenir un quiste de Baker, puedes tomar medidas para reducir el riesgo de problemas de rodilla que pueden conducir a su formación:

Mantén un peso saludable: El exceso de peso pone presión adicional sobre las rodillas, aumentando el riesgo de artritis y lesiones.

Fortalece los músculos de las piernas: Los cuádriceps, isquiotibiales y músculos de la pantorrilla fuertes ayudan a estabilizar y proteger la rodilla.

Practica deportes de forma segura:

  • Usa equipo de protección adecuado
  • Aprende técnicas apropiadas
  • Calienta antes del ejercicio
  • No ignores el dolor o las lesiones

Evita la sobrecarga: No hagas demasiado, demasiado pronto. Aumenta la intensidad del ejercicio gradualmente.

Trata las lesiones de rodilla prontamente: Busca atención médica adecuada si te lesionas la rodilla para prevenir problemas crónicos.

Controla la artritis: Si tienes artritis, sigue el plan de tratamiento de tu médico para mantener la inflamación bajo control.

Mantente activo: El ejercicio regular de bajo impacto, como nadar o andar en bicicleta, mantiene las rodillas flexibles y fuertes sin ejercer demasiada presión sobre ellas.


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Preguntas frecuentes

¿Un quiste de Baker puede desaparecer por sí solo?

Sí, muchos quistes de Baker desaparecen espontáneamente sin tratamiento, especialmente si se resuelve o se trata la condición subyacente que causó el exceso de líquido en la rodilla. Sin embargo, esto puede llevar tiempo (semanas o meses). Si el quiste causa síntomas significativos o no mejora, es recomendable consultar a un ortopedista para explorar opciones de tratamiento.

¿Es peligroso un quiste de Baker?

En general, los quistes de Baker no son peligrosos y raramente causan complicaciones graves. La mayoría son más molestos que peligrosos. Sin embargo, en casos raros, pueden causar complicaciones como la ruptura del quiste (que puede confundirse con una trombosis venosa profunda) o la compresión de vasos sanguíneos o nervios si el quiste es muy grande. Lo más importante es identificar y tratar la causa subyacente del quiste, que sí puede requerir atención médica.

¿Puedo hacer ejercicio si tengo un quiste de Baker?

Depende del tamaño del quiste y de tus síntomas. Generalmente, el ejercicio de bajo impacto como nadar, andar en bicicleta estática o caminar es seguro y puede ser beneficioso. Sin embargo, debes evitar actividades de alto impacto que causen dolor o hinchazón, como correr, saltar o deportes con cambios bruscos de dirección. Es importante consultar con tu médico o fisioterapeuta para obtener recomendaciones específicas basadas en tu situación individual. El ejercicio adecuado puede fortalecer la rodilla y potencialmente ayudar a reducir el quiste.

¿Cuál es la diferencia entre un quiste de Baker y una trombosis venosa profunda?

Aunque ambas condiciones pueden causar hinchazón y dolor en la pantorrilla, son muy diferentes. Un quiste de Baker es una acumulación benigna de líquido detrás de la rodilla, mientras que una trombosis venosa profunda (TVP) es un coágulo de sangre en una vena profunda de la pierna, que es potencialmente mortal si el coágulo se desprende y viaja a los pulmones. Los síntomas pueden superponerse, especialmente cuando un quiste de Baker se rompe. Por esta razón, si experimentas dolor agudo e hinchazón repentina en la pantorrilla, es crucial buscar atención médica inmediata para descartar una TVP mediante pruebas como una ecografía Doppler.

¿Después de drenar un quiste de Baker, volverá a aparecer?

Existe una posibilidad significativa (hasta el 50%) de que el quiste se vuelva a llenar después de la aspiración, especialmente si la causa subyacente no se trata. El quiste de Baker se forma debido a un problema en la articulación de la rodilla que causa producción excesiva de líquido sinovial. Si esa condición subyacente (como artritis, desgarro de menisco, etc.) no se aborda, la rodilla seguirá produciendo exceso de líquido que puede volver a acumularse detrás de la rodilla. Por esta razón, el tratamiento más efectivo a largo plazo involucra identificar y tratar la causa raíz del problema, no solo drenar el quiste.


Fuentes consultadas:

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