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Bursitis de Rodilla: Causas, Síntomas y Tratamiento Completo
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Bursitis de Rodilla: Causas, Síntomas y Tratamiento Completo

Por Equipo Médico Consultorios24 · Actualizado el 26 de enero de 2026

Guía completa sobre la bursitis de rodilla: qué es, causas, síntomas, diagnóstico y opciones de tratamiento. Cuándo consultar al ortopedista.

La bursitis de rodilla es una de las causas más comunes de dolor e hinchazón en esta articulación. Si has notado una protuberancia dolorosa en tu rodilla, especialmente después de permanecer arrodillado durante mucho tiempo o tras una lesión, es posible que estés experimentando esta afección. En esta guía completa te explicaremos todo lo que necesitas saber sobre la bursitis de rodilla, desde qué es exactamente hasta cómo tratarla y prevenirla.

¿Qué es la Bursitis de Rodilla?

Ilustración sobre ¿qué es la bursitis de rodilla?

La bursitis de rodilla es una condición en la cual uno o más de los pequeños sacos llenos de líquido llamados bursas, que se encuentran cerca de la articulación de la rodilla, se inflaman. Las bursas son estructuras anatómicas fundamentales que actúan como cojinetes naturales entre los huesos, tendones, músculos y piel, reduciendo la fricción y amortiguando los puntos de presión durante el movimiento.

La rodilla contiene aproximadamente 11 bursas diferentes, aunque las que se inflaman con mayor frecuencia son:

Bursa prepatelar: Ubicada justo delante de la rótula (patela). La inflamación de esta bursa es conocida como "rodilla de criada" o "rodilla del rezador" debido a que es común en personas que pasan mucho tiempo arrodilladas.

Bursa infrapatelar: Situada debajo de la rótula, cerca del tendón rotuliano. Esta puede ser superficial o profunda.

Bursa anserina: Localizada en la parte interna de la rodilla, aproximadamente 5 centímetros por debajo de la articulación.

Cuando una bursa se inflama, se llena de exceso de líquido, causando hinchazón, dolor y limitación del movimiento. Esta inflamación puede desarrollarse gradualmente debido al uso excesivo o aparecer repentinamente tras una lesión directa.

Causas de la Bursitis de Rodilla

La bursitis de rodilla puede desarrollarse por diversas razones, y en muchos casos es el resultado de una combinación de factores:

Presión o Fricción Repetitiva

La causa más común de bursitis prepatelar es la presión prolongada sobre la rodilla. Esto afecta particularmente a personas cuyas ocupaciones o actividades requieren arrodillarse frecuentemente, como:

  • Jardineros y paisajistas
  • Instaladores de alfombras y pisos
  • Plomeros y electricistas
  • Trabajadores de la construcción
  • Atletas que practican deportes como voleibol o lucha

Traumatismo Directo

Un golpe directo en la rodilla puede causar inflamación inmediata de la bursa. Esto puede ocurrir por:

  • Caídas sobre la rodilla
  • Impactos durante actividades deportivas
  • Accidentes automovilísticos o laborales

Infección (Bursitis Séptica)

En algunos casos, las bacterias pueden infectar la bursa, generalmente a través de una herida o abrasión en la piel sobre la rodilla. La bursitis séptica requiere tratamiento médico inmediato con antibióticos y, en ocasiones, drenaje quirúrgico. Esta condición es más común en personas con sistemas inmunológicos debilitados o diabetes.

Condiciones Médicas Subyacentes

Ciertas enfermedades pueden predisponer a la bursitis de rodilla:

  • artritis reumatoide: Esta enfermedad autoinmune puede causar inflamación en las bursas.
  • Gota: Los cristales de ácido úrico pueden depositarse en las bursas, causando inflamación.
  • Artrosis de rodilla: Los cambios en la marcha debido a la artritis pueden aumentar la fricción sobre las bursas.
  • Problemas en cadera o espalda: Alteraciones en la forma de caminar pueden sobrecargar ciertas áreas de la rodilla.

Sobrepeso

El exceso de peso corporal aumenta la presión sobre las articulaciones de las rodillas, lo que puede contribuir al desarrollo de bursitis, especialmente de la bursa anserina.

Síntomas de la Bursitis de Rodilla

Ilustración sobre síntomas de la bursitis de rodilla

Los síntomas de la bursitis de rodilla pueden variar según la bursa afectada y la causa subyacente, pero generalmente incluyen:

Síntomas Principales

Hinchazón localizada: Es el signo más característico. En el caso de la bursitis prepatelar, se observa una protuberancia visible sobre la rótula que puede llegar a ser del tamaño de una pelota de golf. La hinchazón generalmente es blanda al tacto.

Dolor: Puede variar de leve a severo. Típicamente empeora con:

  • Movimientos que doblan la rodilla
  • Arrodillarse o apoyar la rodilla
  • Subir o bajar escaleras
  • Presión directa sobre la zona afectada

Sensibilidad al tacto: La zona sobre la bursa inflamada es sensible cuando se presiona.

Calor en la zona: La piel sobre la bursa afectada puede sentirse más caliente que el área circundante.

Limitación del movimiento: Aunque la bursitis no afecta directamente la articulación, el dolor y la hinchazón pueden dificultar doblar completamente la rodilla.

Síntomas de Infección (Requieren Atención Médica Urgente)

Si la bursitis es causada por una infección, pueden aparecer síntomas adicionales:

  • Enrojecimiento intenso de la piel sobre la rodilla
  • Calor excesivo en la zona
  • Fiebre (temperatura superior a 38°C)
  • Escalofríos
  • Malestar general
  • Dolor severo e incapacitante
  • Náuseas

La bursitis séptica es una emergencia médica que requiere tratamiento antibiótico inmediato para prevenir complicaciones graves.

Diferencia entre Bursitis Aguda y Crónica

Bursitis aguda: Se desarrolla rápidamente, generalmente tras una lesión o el inicio repentino de una actividad nueva. Los síntomas son más intensos pero pueden resolverse en días o semanas con tratamiento adecuado.

Bursitis crónica: Se desarrolla gradualmente debido a irritación repetitiva. Puede durar semanas o meses y tiende a recurrir. La hinchazón puede ser menos dramática, pero el dolor y la limitación funcional persisten.

Diagnóstico de la Bursitis de Rodilla

El diagnóstico de la bursitis de rodilla generalmente comienza con una evaluación clínica detallada por parte de un médico ortopedista.

Historia Clínica

El médico preguntará sobre:

  • Cuándo comenzaron los síntomas
  • Actividades ocupacionales o deportivas
  • Lesiones recientes en la rodilla
  • Enfermedades previas o actuales
  • Episodios anteriores de bursitis

Examen Físico

Durante el examen, el ortopedista:

  • Inspeccionará visualmente la rodilla buscando hinchazón, enrojecimiento o deformidad
  • Palpará la zona para identificar el punto exacto de dolor y sensibilidad
  • Evaluará el rango de movimiento de la rodilla
  • Comparará ambas rodillas para identificar diferencias
  • Buscará signos de infección

Estudios de Imagen

Aunque el diagnóstico suele ser clínico, en algunos casos se solicitan estudios complementarios:

Radiografías (rayos X): Aunque no muestran las bursas directamente, ayudan a descartar otras causas de dolor como fracturas, artritis u otras lesiones óseas.

Ecografía (ultrasonido): Es la prueba más confiable para diagnosticar bursitis de rodilla. Puede mostrar claramente el líquido acumulado en la bursa y ayudar a guiar procedimientos de drenaje si son necesarios.

Resonancia magnética (RM): Proporciona imágenes detalladas de los tejidos blandos y puede confirmar la presencia de líquido en la bursa, así como identificar lesiones asociadas en tendones, ligamentos o cartílago.

Aspiración de Líquido

Si hay sospecha de infección o la causa de la bursitis no está clara, el médico puede realizar una aspiración con aguja para extraer una muestra del líquido de la bursa. Este líquido se envía al laboratorio para:

  • Cultivo bacteriano (para identificar infecciones)
  • Análisis de cristales (para detectar gota o pseudogota)
  • Recuento celular (para diferenciar entre inflamación y posible infección)

Tratamiento de la Bursitis de Rodilla

Ilustración sobre tratamiento de la bursitis de rodilla

El tratamiento de la bursitis de rodilla depende de la causa subyacente y la severidad de los síntomas. En la mayoría de los casos, el tratamiento conservador es efectivo.

Tratamiento Inicial en Casa (Método RICE)

Para casos leves de bursitis no infecciosa, el autocuidado puede ser suficiente:

Reposo (Rest): Evita actividades que agraven el dolor, especialmente arrodillarse o ejercicios de alto impacto. Esto no significa inmovilización completa, sino modificar las actividades.

Hielo (Ice): Aplica compresas frías sobre la rodilla durante 15-20 minutos, 3-4 veces al día. El hielo reduce la inflamación y alivia el dolor. Siempre coloca una toalla entre el hielo y la piel para evitar quemaduras.

Compresión (Compression): Usa una venda elástica o rodillera para reducir la hinchazón. No la aprietes demasiado, debe ser cómoda y no cortar la circulación.

Elevación (Elevation): Cuando estés en reposo, mantén la rodilla elevada por encima del nivel del corazón para ayudar a drenar el exceso de líquido.

Medicamentos Antiinflamatorios

Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) son la primera línea de tratamiento médico:

  • Ibuprofeno: 400-600 mg cada 6-8 horas
  • Naproxeno: 500 mg cada 12 horas
  • Diclofenaco: Según prescripción médica

Estos medicamentos reducen tanto el dolor como la inflamación. Siempre consulta con tu médico antes de tomarlos, especialmente si tienes problemas estomacales, renales o cardíacos.

Fisioterapia

Un programa de fisioterapia supervisado puede ser muy beneficioso:

Ejercicios de fortalecimiento: Fortalecer los músculos del cuádriceps, isquiotibiales y glúteos ayuda a estabilizar la rodilla y reducir la presión sobre las bursas.

Ejercicios de estiramiento: Mejorar la flexibilidad de los músculos alrededor de la rodilla puede prevenir la recurrencia.

Terapia manual: El fisioterapeuta puede aplicar técnicas manuales para mejorar el movimiento y reducir el dolor.

Modalidades físicas: Ultrasonido terapéutico, electroterapia o láser pueden ayudar a reducir la inflamación.

Educación postural: Aprender técnicas adecuadas para arrodillarse o modificar actividades laborales.

Aspiración del Líquido

Si la hinchazón es significativa y no responde al tratamiento conservador, el médico puede drenar el exceso de líquido de la bursa mediante una aguja. Este procedimiento:

  • Se realiza en el consultorio con anestesia local
  • Proporciona alivio inmediato del dolor y la presión
  • Permite analizar el líquido si hay sospecha de infección
  • Puede repetirse si el líquido se acumula nuevamente

Inyecciones de Corticosteroides

Si el dolor y la inflamación persisten después de varias semanas de tratamiento conservador, el médico puede recomendar una inyección de corticosteroides directamente en la bursa afectada. Este tratamiento:

  • Reduce significativamente la inflamación
  • Proporciona alivio del dolor durante semanas o meses
  • No debe repetirse con demasiada frecuencia (generalmente no más de 3-4 veces al año)
  • No se utiliza si hay infección presente

Antibióticos (Para Bursitis Séptica)

Si la bursitis es causada por una infección bacteriana:

  • Se requieren antibióticos orales o intravenosos, dependiendo de la severidad
  • El tratamiento generalmente dura 10-14 días
  • Puede ser necesario drenar la bursa repetidamente
  • En casos severos, puede requerirse hospitalización

Tratamiento Quirúrgico

La cirugía rara vez es necesaria para la bursitis de rodilla, pero puede considerarse en casos de:

Bursitis crónica: Cuando los síntomas persisten a pesar de meses de tratamiento conservador.

Bursitis recurrente: Si la condición regresa repetidamente y afecta significativamente la calidad de vida.

Infección refractaria: Cuando la bursitis séptica no responde a antibióticos y drenaje.

El procedimiento quirúrgico se llama bursectomía, que consiste en la extirpación completa de la bursa afectada. Generalmente se realiza mediante cirugía mínimamente invasiva y el tiempo de recuperación es de 2-4 semanas.

Modificaciones del Estilo de Vida y Prevención

Para prevenir recurrencias y proteger tus rodillas:

Uso de rodilleras: Si tu trabajo requiere arrodillarte frecuentemente, usa rodilleras acolchadas de calidad.

Cambios en las técnicas de trabajo: Alterna entre posiciones, usa bancos bajos en lugar de arrodillarte, toma descansos frecuentes.

Control de peso: Mantener un peso saludable reduce la presión sobre las rodillas.

Ejercicio regular: Mantén los músculos de las piernas fuertes y flexibles.

Evitar movimientos repetitivos: Varía tus actividades para no sobrecargar las mismas estructuras.

Cuándo Consultar al Ortopedista

Debes buscar atención médica especializada en ortopedia si experimentas:

Situaciones que Requieren Consulta Pronta

  • Hinchazón notable en la rodilla que no mejora después de una semana de autocuidado
  • Dolor que interfiere con tus actividades diarias o te impide dormir
  • Limitación significativa del movimiento de la rodilla
  • Episodios recurrentes de hinchazón en la rodilla
  • No hay mejoría después de una semana de tratamiento conservador en casa

Situaciones que Requieren Atención Urgente

Busca atención médica inmediata si presentas:

  • Enrojecimiento intenso y calor excesivo en la rodilla
  • Fiebre superior a 38°C acompañada de dolor de rodilla
  • Incapacidad para apoyar peso sobre la pierna
  • Dolor severo e insapacitante que aparece repentinamente
  • Herida abierta o corte en la rodilla con hinchazón subsecuente
  • Náuseas, escalofríos o malestar general junto con síntomas en la rodilla

Estos síntomas pueden indicar una bursitis séptica, que es una emergencia médica que requiere tratamiento antibiótico inmediato para prevenir complicaciones graves como sepsis o daño articular permanente.

Evaluación para Condiciones Crónicas

Si tienes episodios repetidos de bursitis de rodilla, es importante que un ortopedista evalúe posibles causas subyacentes como:

  • Problemas biomecánicos en la marcha
  • Artritis o enfermedades inflamatorias
  • Debilidad muscular o desequilibrios
  • Necesidad de modificaciones en tu lugar de trabajo o actividades deportivas

Pronóstico y Recuperación

La mayoría de las personas con bursitis de rodilla se recuperan completamente con tratamiento conservador. El tiempo de recuperación varía:

Bursitis aguda leve: 1-2 semanas con reposo y autocuidado
Bursitis moderada: 2-6 semanas con tratamiento médico
Bursitis crónica o severa: Puede requerir varios meses de tratamiento

Factores que favorecen una recuperación más rápida:

  • Diagnóstico y tratamiento temprano
  • Adherencia al plan de tratamiento
  • Modificación de actividades que causaron la bursitis
  • Participación activa en fisioterapia
  • Control de condiciones médicas subyacentes

Es importante ser paciente durante la recuperación y no retomar actividades de alto impacto demasiado pronto, ya que esto puede causar recurrencias.


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Preguntas Frecuentes

¿La bursitis de rodilla desaparece por sí sola?

En muchos casos de bursitis leve, los síntomas pueden mejorar por sí solos con reposo y autocuidado durante 1-2 semanas. Sin embargo, si la causa subyacente (como arrodillarse frecuentemente) no se aborda, la bursitis probablemente regresará. Para casos moderados a severos, o cuando los síntomas no mejoran después de una semana, se recomienda tratamiento médico. La bursitis infecciosa nunca debe dejarse sin tratamiento, ya que puede causar complicaciones graves.

¿Puedo hacer ejercicio si tengo bursitis de rodilla?

Depende de la severidad de tus síntomas. Durante la fase aguda (primeros días con dolor e hinchazón significativos), es mejor evitar ejercicios que carguen o doblen la rodilla. Sin embargo, puedes mantener tu condición física con actividades de bajo impacto que no agraven la rodilla, como natación o ciclismo suave en terreno plano. A medida que los síntomas mejoran, puedes reintroducir gradualmente ejercicios más intensos, preferiblemente bajo supervisión de un fisioterapeuta. Los ejercicios de fortalecimiento y estiramiento específicos son importantes para la recuperación y prevención.

¿Cómo puedo diferenciar la bursitis de rodilla de otras condiciones?

La bursitis de rodilla tiene características distintivas: hinchazón localizada y bien definida sobre una bursa específica (más comúnmente sobre la rótula), que es blanda al tacto. En contraste, la artritis de rodilla causa hinchazón más difusa de toda la articulación y rigidez, especialmente por las mañanas. Las lesiones de menisco o ligamentos generalmente causan dolor en el interior de la articulación, inestabilidad o sensación de bloqueo. Sin embargo, solo un examen médico y, si es necesario, estudios de imagen pueden proporcionar un diagnóstico definitivo.

¿Es necesaria la cirugía para la bursitis de rodilla?

En la gran mayoría de los casos, no. Aproximadamente el 90% de las personas con bursitis de rodilla mejoran con tratamiento conservador que incluye reposo, medicamentos antiinflamatorios, fisioterapia y, en ocasiones, aspiración o inyecciones de corticosteroides. La cirugía (bursectomía) solo se considera cuando la bursitis es crónica, recurrente y no responde a varios meses de tratamiento conservador adecuado, o en casos raros de bursitis infecciosa que no responde a antibióticos. Si tu médico recomienda cirugía, es importante discutir todas las opciones y obtener una segunda opinión si lo deseas.

¿La bursitis de rodilla puede prevenirse?

Sí, en muchos casos la bursitis de rodilla puede prevenirse tomando medidas proactivas. Si tu ocupación requiere arrodillarte frecuentemente, usa rodilleras acolchadas de calidad y toma descansos regulares. Mantén los músculos de tus piernas fuertes y flexibles mediante ejercicio regular y estiramientos. Si tienes sobrepeso, perder peso reducirá la presión sobre tus rodillas. Calienta adecuadamente antes de actividades deportivas y aumenta la intensidad de los entrenamientos gradualmente. Si has tenido bursitis anteriormente, continúa con los ejercicios recomendados por tu fisioterapeuta y modifica las actividades que la causaron. El control adecuado de condiciones como artritis o gota también ayuda a prevenir episodios de bursitis.


Fuentes consultadas:

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